A Antonio Guzmán se le recuerda como el presidente que hizo las grandes transformaciones políticas, por acabar con los asesinatos, las desapariciones por razones ideológicas, liberar a los presos políticos, permitir la entrada de los exiliados, destituir a los generales criminales y derogar las leyes que prohibían el comunismo.
Pero su obra no se limita a lo político, porque en su gobierno la producción agropecuaria rompió record y el sueldo mínimo fue llevado de 60 a 125 pesos, sin registrarse inflación en bienes y servicios. La trascendencia de sus ejecutorias lo coloca entre los mejores gobiernos de la historia social dominicana.
¿Y Danilo Medina como sería recordado? Es prematuro para emitir juicios en torno a una administración que no tiene tres meses, pero el ratificar al grueso de los funcionarios, garantizarle impunidad a los corruptos, incrementar la nómina pública, no anunciar la situación económica heredada y meternos una reforma tributaria, son el preludio de una gestión pobre.
En la campaña electoral Medina anunció que corregiría lo que está mal, continuaría lo que está bien y haría lo que nunca se ha hecho. Hasta el momento lo que observa es la continuidad de las políticas del gobierno anterior. Más nada.
Reformas tributarias los peledeístas meten al contribuyente al término de cada comicios, al desbaratar la economía. Antes de llegar la navidad dejarían de regalo una inflación de niveles impredecibles. No es solo gravámenes de viviendas, placas, bebidas alcohólicas y servicios electrónicos. El incremento del ITEBIS dispararía todo, incluyendo el café, el azúcar y el chocolate.
Hasta ahora, estamos en presencia de una administración que ha dejado intacta la mafia anterior. No hay novedad ni ha tomado una medida trascendente, que beneficie a la gente. Se trata de un gobiernito malo, que pasaría a la historia con pena y sin gloria.

