Con la estabilidad como telón de fondo son más que obvias las razones del sector empresarial para respaldar el consenso que promueve el presidente Luis Abinader sobre las consecuencias de la crisis del petróleo. La convulsión social y la inestabilidad económica están entre los principales enemigos del clima de negocios tanto aquí como en cualquier otra parte.
Es comprensible entonces que los líderes del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD) y la Confederación Patronal (Copardom) no vacilaran en apoyar la consulta con los sectores productivos, políticos y sociales con el objetivo de consensuar medidas para mitigar los efectos de la guerra, aunque pausada, de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Conscientes del impacto del conflicto bélico en la economía y el desarrollo de la nación, elpresidente del Conep, Celso Juan Marranzini; de la AIRD, Mario Pujols, y de la Copardom, Laura de Peña Izquierdo no solo no tardaron en cerrar filas con el Gobierno, sino que calificaron la iniciativa de oportuna y pertinente.
Sobra reconocer que frente al incierto panorama, cuyos efectos negativos se han sentido por aquí con el alza de los precios del petróleo y sus derivados, la unidad nacional debe colocarse por encima de las diferencias particulares. Es muy significativo para la paz social que el empresariado y otros sectores se hayan comprometido a no elevar los precios de mercancías y servicios en medio del actual panorama.

