Un terremoto de magnitud 8.9 en la escala de Richter ha sacudido la costa Noroeste de Japón, seguido de un tsunami con reportes iniciales de destrucción, incendios, inundaciones, decenas de muertos y enormes pérdidas materiales. Esa tragedia ocurre días después que expertos de la Universidad de Columbia avisaron que República Dominicana está en riesgo de padecer un seísmo similar al que devastó a Haití en enero de 2010.
Las autoridades niponas definen el terremoto de hoy como la peor catástrofe de ese tipo en 140 años y el tsunami que ha provocado, con oleaje de más de 10 metros ha causado un desastre todavía mayor y puesto en alerta a territorios del Pacífico correspondientes a México, Centroamérica, Suramérica y costa Este de Estados Unidos.
A pesar de que Japón ha acumulado una cultura de terremotos debido a los frecuentes sismos en sus islas, el que ocurrió hoy fue de tal magnitud que ha destrozado miles de viviendas y edificios e infraestructura pública y dañado una planta nuclear.
Decenas de perceptibles temblores de tierra han afectado la zona Este dominicana durante los últimos meses. El más reciente, de 4.2 grados se sintió anoche en El Seibo y zonas aledañas, señal preocupante de lo que puede ocurrir. Dios quiera que no.
Tan terrible suceso debería despertar aquí una dormida conciencia ciudadana en torno al peligro de que se produzca un terremoto de grandes proporciones, como han advertido expertos locales y ratificado investigadores de una prestigiosa universidad de Nueva York en un estudio encargado por el Gobierno.
El seísmo que destruyó a Puerto Príncipe a comienzo de 2010 ocurrió en territorio de la Hispaniola, del que también República Dominicana es inquilino, por tanto las placas con irregularidades tectónicas cruzan al lado Este de la isla con marcado riesgo de que se repita un evento de esa magnitud.
Sin ánimo de alarmar, se reclama por enésima vez que las autoridades diseñen y promuevan un programa nacional de mitigación de desastres en caso de terremoto, que incluya la fiscalización o revisión de la infraestructura levantada para determinar si es resistente a un temblor de considerable magnitud y poder aplicar correctivos de lugar.
Expertos de la Universidad de Columbia han adelantado resultados de una investigación que consolida lo advertido por sismólogos dominicanos sobre el riesgo de que en territorio nacional se produzca un terremoto de gran magnitud. El devastador seísmo de Japón debería servir de clarinada para que un eventual evento de esa naturaleza no tome desprevenido a Gobierno y población.

