Opinión

Conciencia política

Conciencia política

Los seres humanos no nacen buenos ni malos, es la sociedad la que determina su comportamiento en uno u otro sentido.   Para comprender lo que es un pueblo con sentimientos nobles basta tomar como punto de referencia al dominicano.

  Si no fuera por el sentido de magnanimidad de los dominicanos y dominicanas hace tiempo que muchos de los que están en la política haciendo diabluras hubieran pagado con sus vidas por las acciones que han ejecutado.

Una clara demostración de que las masas populares dominicanas son sumamente buenas y tolerantes, es que personas que se han robado los dineros del erario y las empresas estatales andan por ahí levantando banderas de honradez y dictando pautas de decencia e indicando lo que se puede hacer o no hacer y, de igual manera, algunos de los que ayer fueron dirigentes de bandas que asesinaban por motivos políticos, están ahí, activando en la política, como si fueran ejemplo de dignidad y decoro.

Por ser hombres y mujeres nobles, ilustres, generosos, virtuosos, bondadosos y buenos, lo mejor del pueblo dominicano tiene más de cuarenta años soportando a grupos de politiqueros que utilizan la maldad, la trampa y el engaño para escalar social y políticamente.

Resulta irritante, molesto, tener que ver haciendo labor política a personas que el único lugar donde debieran estar es en la cárcel  por los actos bochornosos que han cometido, ya sea robando o matando por encargo político.

Si se hace un análisis desapasionado del comportamiento de la generalidad de los que inciden en la política nacional y están en los partidos tradicionales, se llega con facilidad a la conclusión de que el pueblo dominicano ha estado dirigido por grupos de “tigres”, por personas que no tienen el menor sentido de lo que es la honradez, la decencia, la dignidad y el decoro.  La vileza ha sido la norma de conducta de la mayoría de los que aquí inciden en la politiquería.

Los hombres y mujeres que  consideran que la política no puede seguir como un medio para grupos hacer dinero están en el deber de dar un paso al frente para que el negocio de la política no siga siendo el arma ideal de los “tigres” que lo único que han hecho es desnaturalizar la parte que en la lucha social y política tiene sentido positivo.

Las campañas electorales son las coyunturas durante las cuales los pueblos pueden ver con mayor claridad la poca confianza que generan los que desde el seno de los partidos del sistema guían a las masas a las urnas, inducidas por la mentira, las palabras huecas y los falsos ofrecimientos.  

Los “tigres” de la política quieren llevar a la conciencia del electorado la idea de que: “la esperanza y la paciencia son dos soberanos remedios para todo; son los más seguros y los más blandos cojines sobre los cuales podemos reclinarnos en la adversidad.”

El Nacional

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