GINEBRA.AFP La Organización Mundial del Comercio (OMC) cerró éste miércoles su gran ministerial en Ginebra bajo la presión de los países en desarrollo para sacar de la parálisis la Ronda de Doha y llegar a un acuerdo en 2010, pero sin compromisos sustanciales de Estados Unidos.
En una «muestra del compromiso» del Sur con la Ronda de Doha, lanzada en 2001 con la pretensión de concluirla en 2005, veintidós países emergentes y en desarrollo, entre ellos siete latinoamericanos (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, México y Cuba), acordaron un recorte de aranceles en su comercio.
«Esto muestra que el problema en las negociaciones de liberalización del comercio no son los países en desarrollo. Podemos alcanzar acuerdo, podemos trabajar juntos. El problema no está de nuestro lado», afirmó el canciller argentino, Jorge Taiana.
Para el ministro indio de Comercio, Anand Sharma, el acuerdo es una señal del «compromiso de los países del Sur» con el comercio multilateral.
Según el compromiso alcanzado, los 22 países en cuestión recortarán al menos en un 20% sus aranceles para un mínimo del 70% de los productos que comercian entre sí, en el marco del Sistema Global de Preferencias Comerciales entre Países en Desarrollo (SGPC).
«¿Quién hubierse creído que un buen número de países reticentes en el momento de la Ronda de Doha en 2001 estarían hoy en día impacientes por concluirla?», afirmó el director general de la OMC, Pascal Lamy, en su sitio internet, al referirse a un «cambio de posiciones» que lo sorprende.
«Escuchar a los países en desarrollo preconizar la conclusión de un acuerdo es una bocanada de aire fresco, revigorizante como una mañana de principios de diciembre en Ginebra», agregó.
Otros miembros de la OMC, liderados por Japón, pidieron el martes acelerar un acuerdo para liberalizar el comercio de bienes y servicios ecológicos, lo que a su entender podría facilitar las hasta ahora infructuosas negociaciones de Doha.
Sin embargo, todas estas iniciativas chocan por ahora con la posición de Estados Unidos, cuyo representante de Comercio, Ron Kirk, afirmó el lunes que su país estaba listo para la «fase final» de Doha, aunque exigiendo a cambio una mayor apertura de los países emergentes, como Brasil.
«No hay señales hoy en día que muestren que los norteamericanos estén listos para avanzar», indicó el miércoles un negociador europeo que no quiso revelar su identidad.
Fuentes diplomáticas latinoamericanas habían señalado antes que el discurso de Estados Unidos «fue el esperado», en cuanto a que la posición norteamericana «no es la buena».
La conclusión de Doha podría aportar hasta 700.000 millones de dólares a la econo mía global, que se debate por salir de la crisis, gracias al levantamiento de las barreras arancelarias de miles de productos y el fin a las subvenciones agrícolas de Europa y Estados Unidos.
Durante los tres días de debates, los ministros pasaron revista informal a diversos temas como el futuro papel de la OMC, la lucha contra el cambio climático, contrarrestar los efectos de la crisis.
El muro de Estados Unidos
Todas las iniciativas chocaron con la posición de Estados Unidos, cuyo representante de Comercio, Ron Kirk, dijo en el enduentro que su país estaba listo para la fase final de la ronda de Doha, aunque exigiendo mayor apertura a los países emergentes, como Brasil.
