Estancado por la democracia de mercado, auspiciadora del clientelismo grupal, el perredeísmo se sacude en la búsqueda de nuevos horizontes que iluminen su capacidad creadora de utopías programáticas que le permitan reconquistar las simpatías de la clase media y los trabajadores.
Desde el principio (1939), la mesa insurreccional reunida en La Habana Cuba, más allá del movimiento espontáneo, anti-trujillísta, se plegó a la presión del doctor Juan Isidro Jimenes Grullón para laborar en la dinámica constante de provocar el choque de las ideas que concreticen la teoría revolucionaria del nuevo partido permanente que construirá la historia de la patria liberada de la opresión (Republica Dominicana Pasado y Presente).
Así fue, tras dos años de arduos trabajos organizando la comunidad emigrada y concitantando respaldo internacional se celebró en julio-agosto de 1941 el congreso constitutivo del Partido Revolucionario Dominicano, con la presencia de ilustres ideólogos como Rómulo Betancourt y Luís Beltrán Prieto, de Venezuela, y del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, al calor de la lucha democrática de los pueblos contra el fascismo, se aprobaron cuatro teorías políticas predominantes en el pensamiento universal:
El Antillanismo: Enlace de Solidaridad Martiana con la Cuba Autentica .
El Aprismo: Plataforma latinoamericana de integración política y económica.
El Socialismo: Esencia de la democracia con justicia social.
El Anti-Reeleccionismo: Fundamento anti-dictatorial de la revolución mexicana de 1910.
Al tiempo que se armaban las insurrecciones guerrilleras de Cayo Confites (1947), Luperón (1949) y Constanza, Estero Hondo y Maimón (1959), se debatía la lucha de ideas en las revistas Quisqueya Libre editada en La Habana; Exilio órgano del PRD en Puerto Rico, y El Dominicano Libre, de la seccional de New York, USA .
El II Congreso Regional celebrado en La Habana, en 1953, fue un taller de análisis en el cambio o combinación de táctica y estrategia del PRD ante la amarga derrota de la democracia en Cuba y Venezuela, caídas de los gobiernos aliados de Prío Socarrás y Rómulo Gallegos, se planteó modificar la imagen subversiva frente a los generales golpistas Fulgencio Batista y Pérez Jiménez, y la posibilidad de un diálogo con la dictadura que el propio Trujillo rechazó. Lo importante era la intención de moderar el PRD, ¡cuestión táctica!.
En el aspecto ideológico el II Congreso reafirmó la naturaleza medularmente democrática de los orígenes del PRD contraria a todo tipo de dictadura de derecha o de Izquierda, abrazado a la democracia occidental, denunció la tiranía estalinista como una aberración burocrática bestial contraria a la libertad y la dignidad del hombre, posición política que lleva a Jesús de Galíndez a afirmar en su tesis La Era de Trujillo: en el exilio el PRD, beligerantemente anti-comunista, es la vanguardia en la lucha contra las tropelías de Trujillo.
Sin lugar a dudas que esa base de sustentación dialéctica exhibida por el PRD en la compleja situación del retorno a la patria en 1961, es la gran ventaja preservadora de la victoria electoral del presidente Bosch el 20 de diciembre de 1962, compromiso con la Constitución Democrática de 1963, por la cual combatió heroicamente nuestro pueblo en revancha contra los golpistas y la agresión imperialista.
Al evaluar los antecedentes del devenir partidario, la ilustre maestra Ivelisse Prats-Ramírez ve razones para rebelarse a la muerte de la utopía y reivindicar Tiempo pasado mejor afirmando como se ve, en el PRD nacimos con una ideología y mantenemos para su adecuación, pero sin cambiar su base de sustentación original.
Porque la demanda candente o impostergable es la celebración de un congreso ideológico y no de una nueva convención electoral.
Porque debemos admitir autocráticamente, que tras la desaparición física del doctor José Francisco Peña Gómez, las convenciones electorales han devenido en la exclusiva exaltación del candidato, sin metas programáticas ni compromiso con los principios, hasta el extremo de violentar desde el poder la doctrina de la no-reelección, causa principal de la derrota y el abajismo que aún padecemos.
A pesar de nuestras culpas, el PRD sigue siendo el partido de la Esperanza Nacional, los resultados de las últimas elecciones.
Así lo confirman, fue el partido más votado, no obstante el uso abusivo de los recursos del Estado.

