Opinión

Congresos y convenciones

Congresos y convenciones

Creemos que es muy poco lo que gana el pueblo dominicano con la celebración de Congresos y Convenciones que celebran o pretenden celebrar los diversos partidos políticos importantes existentes, si de esos eventos no se establece la necesidad de que la Constitución actual sea modificada en el sentido de establecer una Asamblea Constituyente, mediante la cual sea el pueblo el que decida si se debe ampliar o no el período presidencial, de cuatro a seis años sin posibilidad de reelección. Pero, además, que sea el propio pueblo, por voto soberano a través de la Constituyente, el que establezca una revocatoria de su mandato, si considera que el Presidente no ha cumplido con lo prometido en su campaña política, como por ejemplo enfrentar drásticamente la corrupción. Ese mismo mecanismo sería utilizado para escoger un Presidente Provisional, previo acuerdo con los Partidos Políticos existentes, con el compromiso de celebrar elecciones en no menos de un año, garantizado por las Fuerzas Armadas.

Hasta ahora, los Presidentes y miembros del Congreso y de las alcaldías, han sido electos supuestamente por el voto popular, pero resulta que la realidad es otra, pues en la tradicionales campañas electorales siempre hay fomento de dádivas, que forman parte de un clientelismo que culmina con el apoyo a candidatos que, en realidad, no representan a quienes votaron por ellos.

Con una Asamblea Constituyente, eso se eliminaría, puesto que en ese caso sería el pueblo llano que nominaría a sus candidatos, a través de sus organizaciones más representativas, como por ejemplo las campesinas, los sindicatos obreros, las profesionales, las barriales y aquellas que agrupan al sector femenino, casi siempre no tomado en cuenta por los partidos políticos actuales.

En tales Congreso o Convenciones de los Partidos políticos debería tomarse más en cuenta a la mujer, como se ha hecho en Alemania, en Argentina, en Chile y Brasil. Esa sería una forma en la que la participación de la mujer, respaldada por una Asamblea Constituyente, tendría un carácter contundente, sobre todo al tomarse en cuenta su liderazgo y su capacidad profesional.

La aprobación del voto preferencial por parte del Congreso, es un paso de avance en la construcción de nuestra democracia, porque permite a los electores escoger a una persona de su confianza, aunque no pertenezca a su Partido, evitándose así el llamado “arrastre” que provoca el líder o candidato presidencial.

La importancia de una Asamblea Constituyente garantizaría que los líderes escogidos en los Congresos y Convenciones de los Partidos políticos sean personas que estarán obligadas a cumplir con las ofertas de sus respectivas organizaciones.

 

Leandro Guzmán
andor314@yahoo.com

El Nacional

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