LONDRES, (BBC Mundo).-El acuerdo alcanzado por los líderes del G-20 en Londres ha sido calificado de histórico por el primer ministro británico, Gordon Brown.
«Hoy es el día en que el mundo se unió para luchar contra la recesión global», dijo el anfitrión de la cumbre al abrir la conferencia de prensa en la que anunció las conclusiones alcanzadas después de horas de negociaciones con sus contrapartes.
Y en el comunicado oficial, todo parece indicar que las divergencias y la animosidad que se había visto entre los miembros del grupo -especialmente en los días previos a la reunión- quedaron de lado tras las discusiones del jueves.
Si hay algo que se le debe reconocer al comunicado final es que no deja tema sin tocar: todos los puntos en discusión -incluso los más álgidos- se llevan una mención y, al parecer, tienen una solución consensuada.
La cumbre, además, no escaseó en declaraciones grandilocuentes.
Brown dijo: «Se terminó el viejo Consenso de Washington», en referencia al pensamiento económico que aseguró, durante décadas, que el mercado solucionaría sus correcciones por sí mismo, sin necesidad de intervención estatal.
«Hemos logrado un nuevo consenso de que haremos lo necesario para restablecer el crecimiento y el empleo, y evitar que una crisis de este tipo se repita nuevamente», agregó.
«Recuperación y reforma»
Para empezar, en dos palabras que mencionó Brown se combinan las que eran dos de las principales preocupaciones de muchos líderes antes de empezar la cumbre: «recuperación y reforma».
Recuperación ante la inyección de liquidez en las áreas donde los fondos se han secado desde la profundización de la crisis; reforma en las instituciones que no supieron ni prever ni evitar la actual crisis.
El mejor ejemplo de estos es el Fondo Monetario Internacional (FMI): la organización, tanto en términos de los recursos que tiene como de su forma de funcionar, entra en una nueva era después de esta cumbre.
Así se reflejó la insistencia de los países emergentes para aumentar su poder de influencia por sobre la institución -un reclamo de China y Brasil, entre otros- y la mejor rendición de cuentas del desprestigiado organismo, algo que buscaba la presidenta argentina, Cristina Fernández.
México se llevó una mención especial de apoyo a su préstamo pedido al FMI, algo que insinúa que el presidente Felipe Calderón logró uno de sus claros objetivos en la cumbre.
Por eso y porque se reiteró el compromiso de los países miembros del G-20 de evitar las prácticas proteccionistas y apostar por el libre comercio, América Latina puede estar conforme con los resultados de la reunión de Londres.
¿Fin del paraíso?
También, entre los anuncios, están los límites a los salarios de los banqueros y un férreo control de los paraísos fiscales.
En este tema, incluso se logró algo que antes de la cumbre se consideraba poco probable: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hará públicos, de forma inmediata, la lista de los paraísos fiscales que no cumplen con los requisitos legales establecidos para esos territorios.

