Será el ministro de Defensa quien tendrá que poner el ejemplo que pidió la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, sobre los beneficios en materia de seguridad ciudadana del patrullaje militar.
Reynoso puede tener razón en el sentido de que la integración de militares en las calles no resuelve el problema de la delincuencia. Pero no se puede discutir que por lo menos ayuda. En los países que disponen de moderna tecnología, buena educación y saludables condiciones de vida de sus ciudadanos, así como de instituciones sólidas, el patrullaje es innecesario.
Ese no es el caso nuestro. A la funcionaria, sin embargo, le cabe su reconocimiento por las investigaciones para establecer responsabilidades sobre los excesos que se atribuyen a militares y policías en la protección del orden público y la seguridad ciudadana. E incluso que haya creado un departamento para ocuparse de las violaciones contra los derechos humanos que involucran a policías y militares. Pero en cuanto al patrullaje pueda que tenga que revisar su criterio.

