Entre las curiosidades sobre los fundamentos de la Procuraduría General de la República para la prórroga en la investigación del escándalo de los sobornos pagados por Odebrecht están el informe solicitado al Congreso sobre los préstamos para las obras de la compañía y la colaboración a Estados Unidos y Brasil para armar el expediente.
No por carecerse de mayor inteligencia resulta difícil de entender el valor para aclarar el caso que representa para el Ministerio Pública la documentación de las cámaras legislativas. Y en cuanto a la propia admisión del consorcio del delito en que incurrió se ha comprobado que como tal ha servido de muy poco.
Tras ocho meses de rodeo, ahora la presión de la Procuraduría es contra el tiempo, obligada como está a la espinosa tarea de atar una amplia amalgama de cabos sueltos para acreditar la investigación. Más con la suspicacia de que a estas alturas este sea el único país, donde por demás operó la oficina para el pago de sobornos, donde no haya un solo preso.
Si bien interrogó a exlegisladores, el Ministerio Público debió profundizar sobre las razones por las cuales los préstamos para las obras de Odebrecht eran aprobados prácticamente al vapor tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. A pesar del ambiente festivo que dominaba el Congreso con cada contrato no deja de llamar la atención que los únicos imputados sean el expresidente de la Cámara Baja, Alfredo Pacheco; el exdiputado Radhamés González; el expresidente del Senado, Andrés Bautista, y el actual senador Tommy Galán.
La realidad que coloca a la Procuraduría en dilema es que ni siquiera en las delaciones premiadas Odebrecht soltó mayores prendas sobre operaciones fuera de Brasil. Es la razón por la que fiscales peruanos interrogaron al presidente del consorcio Marcelo Odebrecht.
En el caso de Perú Odebrecht dijo que la compañía había apoyado a todos los candidatos presidenciales, a todos los partidos y a varios congresistas en varias elecciones. “Era normal”, agregó, “que en los países en los que operamos hiciéramos eso.
No solo apoyamos al partido de Gobierno, sino también a la oposición para hacer una red”.
Pero uno de los detalles más interesantes es la observación del llamado “príncipe de las obras públicas” con relación a las operaciones ilícitas. Reconoció que el 5% o menos de lo que Odebrecht era responsable ya se descubrió, para significar que el restante 95% competía aclararlo a las autoridades de los distintos países.
En ese aspecto está el mensaje para las autoridades dominicanas en el sentido de que además de pedir información debe seguir los pasos de fiscales de otros países para establecer responsabilidades, si en verdad les interesa, sobre lo sobornos pagados por el consorcio.

