Opinión

Contra la Iglesia

Contra  la Iglesia

Callan y auspician la repartición de acusaciones selectivas en el caso Odebrecht, se excluyen a pesar de ser los principales sospechosos de un soborno confeso, y ahora gritan e insultan a la Iglesia porque cuestiona sus aprestos reeleccionistas y abierto latrocinio. Hacer justicia y desterrar la corrupción son mala palabras para ellos. Aborrecen y buscan expulsar a un tribunal que dicta una sentencia que les es desfavorable. Son como sepulcros blanqueados.

Han perdido el norte con el tema de la Iglesia y sus acostumbrados sermones de la Semana Santa. Hacerse un experto o erudito religioso o seglar para combatir al clero católico es una torpeza. Es trivial e inútil. Tremendo disparate denunciar ahora el Concordato, sin ton ni son, solo por las palabras de la Iglesia. Esperamos que a un genio estratega no se le ocurra meter cueros en medio de una misa. Al ritmo que van, no sorprendería.

Un tuit de Orlando Gil describe el poder omnímodo clerical como nadie podía hacerlo: “Un gobierno dura aquí (¿cuántos?) 4, 8, 12, 30 años. La Iglesia aquí llegó con Colón, a Colón se lo llevaron amarrado, la Iglesia se quedó y todavía contando”. No hay que agregar nada más. Siete años de poder, limitado, destemplado, efímero y corrompido contra una institución religiosa, económica, política, milenaria y universal no es una buena apuesta. Menos un negocio que pueda ser rentable. Si a Trujillo se le peló esa quiniela, ¿cómo la puede ganar Danilo?.

Más que una religión, el catolicismo es parte esencial de nuestra cultura. Marca nuestras vidas desde que nacemos hasta que partimos. Su presencia es abarcadora e inevitable, material y espiritualmente. Y eso no viene desde el Concordato. Es parte de nuestra cotidianidad.

El folclor nuestro es primero católico, luego autóctono. Cada pueblo canta y baila sus patronales al amparo de un santo protector, no de un dirigente ocasional. La Semana Mayor, la Madre Patrona, la Navidad, qué son sino expresiones divina de la religión que nos legaron los descubridores. A propósito, quiera Dios que no se le ocurra a un sabio oficialista abrazar y oficializar otras creencias extrañas, como el vudú por ejemplo, solo para borrar un cristianismo que ahora los cuestiona y acusa.

Sirva esta nota a manera de colofón: calificación de Latinobarómetro sobre confianza en instituciones, a saber: La Iglesia en primer lugar con 63% y las otras instituciones con casi 2O puntos menos. Las FFAA 44%, la policía 35%, la institución electoral 28%, el poder judicial 24%, el gobierno 22%, el congreso 21% y los partidos políticos 13%.

El Nacional

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