Opinión

Contra la trata, lo que nunca se hizo

<P>Contra la trata, lo que nunca se hizo</P>

No se puede realizar una  campana efectiva contra el tráfico y la trata, sin reconocer este flagelo como, el doloroso resultado de una larga relación de explotación económica y dominación política de nuestros pueblos, que ha derivado en una  no combatida pobreza.

Lo trágico es que el desarrollo de que podemos alardear, dependa del sudor, lágrimas y sangre de nuestras mujeres emigrantes, traficadas y tratadas al exterior, o expulsadas de su país por las condiciones imperantes y una condición femenina que las condena a tareas culturalmente intrínsecas a su sexo, que las mujeres nativas de los países destino no quieren, o pueden desempeñar.

Quizás uno de los aspectos más trágicos de este comercio humano, es que (además de las funciones tradicionales que desempeñan las mujeres del Tercer Mundo en Europa y otros países:   muchos europeos estén eligiendo muchachas muy jóvenes como vientres de alquiler, porque la tasa de natalidad de sus países es menos cero.

Estos casos abundan y es desgarrador el destino de esas muchachas, que no conocen las leyes ni el idioma de los países a los cuales viajan, frente a la decisión de sus hasta entonces esposos o maridos, de quitarles los hijos.  A muchas las internan en instituciones psiquiátricas argumentando que han perdido la razón, o intentan que sean, en el mejor de los casos, deportadas.  Es por ello que debería entregársele a toda viajera una lista con los consulados en el exterior donde puedan acudir a buscar ayuda.  Y debería exigírseles un documento, certificando el registro en los consulados de lugar al que viajan, en el  momento de comprar los tickets de vuelo.  Nuestras mujeres emigrantes tienen que entender que si no están inscritas en los consulados no hay record de su existencia en el país al cual se dirigen  y eso las hace totalmente vulnerables.

El tráfico y trata también debería ser objeto de  programas nacionales de prevención, los cuales deberían ser permanentes en el Canal 4, del Estado, y en todos los programas de tv y radio del país.  Esta no es una tarea del presidente solamente, ídolos nacionales como Juan Luis Guerra y la pléyade de merengueros y bachateros, así como nuestras cantantes, presentadoras, megadivas o no, deberían de sumarse a esta campaña para prevenir que nuestras mujeres sigan siendo traficadas como mercancía y perezcan en masa, o por suicidio, internamiento en centros psiquiátricos, drogadicción inducida o alcoholismo forzoso, en Europa y otros lugares.

Entonces, quizás podríamos hablar de hacer lo que nunca se ha hecho, comenzando por colocar al lado de la escultura de Pratts Ventós del emigrante, a una mujer, (parados sobre un mapamundi para no ser tan poco imaginativos) y repetir esa escultura en todas las provincias, como un tributo a quienes tanto  debemos.

El Nacional

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