Para poder medir los altísimos niveles que acusan la autoridad y la sociedad ante el hurto de cables eléctricos, telefónicos, tapas de hidrantes y todo objeto que contenga cobre u otros metales, hay que decir que República Dominicana se ha convertido en gran exportadora de esos materiales robados impunemente.
Es difícil creer que bandas bien organizadas de delincuentes roban las cablerías que proveen de electricidad a puentes, túneles y elevados o dejan sin servicio telefónico a comunidades enteras por las mismas razones criminales.
Ayer temprano, el túnel de la avenida 27 de Febrero quedó completamente a oscuras, luego que antisociales hurtaron más de mil 500 pies de alambre de cobre del tendido eléctrico de ese viaducto.
Estadísticas oficiales refieren que las ventas al exterior de este material robado reporta más de 20 millones de dólares anuales, lo que ofrece una idea de la magnitud y organización de las mafias que operan este tipo de negocio.
La mayoría de las tapas metálicas de los hidrantes han sido sustraídas para los mismos fines, por lo que ahora calles, avenidas y hasta autopistas troncales se han convertido en focos de peligros para choferes y conductores en riesgo de sufrir accidentes al caer en uno de esos huecos.
Vecinos de barrios populares y sectores residenciales no encuentran ya cómo enfrentar los cotidianos robos de cables eléctricos y telefónicos robados a plena luz del día para luego venderlos por libra en centros de acopios que operan en las narices de las autoridades.
Los tendidos y hasta cablería de seguridad o empalme de los puentes Duarte, Juan Bosch, Higuamo, de los túneles de las avenidas Las Américas y 27 de Febrero, así como en tramos de las autopistas Duarte, Sánchez y en el viaducto del Este han sido robados en más de una ocasión.
Ante tan increíble e indignante escenario de un tipo de robo impune y generalizado que reporta millones de dólares al año, es menester que las autoridades represivas y judiciales enfrenten con responsabilidad y determinación una actividad criminal que al parecer cuenta con padrinos o madrinas.

