Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar.” Certitud imperecedera en esas palabras de uno de mis personajes favoritos de la historia, Sir Winston Churchill.
La frase refiere el valor que se necesita para expresarse que es proporcional al que se requiere para escuchar a otros. Por eso este artículo que considero tan oportuno por la sabiduría y sapiencia de un personaje importantísimo de nuestra historia que todavía conservamos en vida, lucido y muy discreto para mi opinión, porque con su trayectoria es un hombre al que se le debe consultar diariamente.
Se trata del Dr. Marino Villanueva, puertoplateño de buenas raíces, trabajador, dócil, afable, sincero y sumamente honesto, participando en las más altas esferas del poder sin nunca haberse manchado. Algo admirable en estos tiempos.Tuve el honor de visitar su hogar y conversar en horas lo que –por el contenido nutrido y súper interesante- me parecieron minutos.
Don Marino cuenta que en plena Revolución, siendo gobernador de Puerto Plata fue a Santiago a la misa del Extinto Cor. Fernández Domínguez, y en el Cementerio en un forcejeo fue impactado por un joven que le cayó encima, ensuciándose su traje. Su hermano –que vivía en Santiago- le envió a su casa para cambiarse por lo que no pudo asistir al desayuno en el hotel Matum, pero cuando regresa se encuentra con el fuego cruzado y decide llamar de inmediato – en su calidad de gobernador de Puerto Plata- al presidente Héctor García Godoy.
Logra comunicarse con el presidente y le informa la situación, recibe la encomienda de contactar inmediatamente al Cor.Caamaño que estaba acompañado del Comandante Bordas, Lora Díaz, Héctor Aristy, Montes Arache y mi padre con su primo Carlos Nouel, para instruirles a que no respondan al fuego y evitar una masacre.
Cuando por fin logra que contesten el teléfono dentro del hotel y para su sorpresa, quien contesta en ánimos eufóricos es mi padre Dr. Pedro Manuel Casals Victoria, con quien le unía una estrecha amistad, y el Dr. Villanueva sin esperar le informa “Pedro Manuel dile urgente a Caamaño que no respondan el fuego por instrucciones del presidente” a lo cual mi padre todavía más eufórico y sorprendido –como lo recuerda jocosamente Don Marino- le respondió “Marino, ¿Cómo?” En la próxima entrega aportaremos mayores detalles de estas fecundas conversaciones con ese gran patriota dominicano Don Marino Villanueva.

