En medio de la congoja colectiva que ha causado la muerte de un pastor evangélico contagiado de meningococcemia mientras prestaba asistencia en Haití, el Ministerio de Salud Pública ha activado el sistema de alerta epidemiológica en la zona fronteriza para evitar brotes de enfermedades infecto-contagiosas.
El pastor Juan Sánchez contrajo el mal mientras participaba junto a 13 de sus compañeros en la construcción de un local en Puerto Príncipe para albergar a 40 niños que quedaron al desamparo como consecuencia del terremoto que asoló a esa nación el 12 de enero.
Ese buen cristiano permaneció durante una semana en el escenario de la tragedia donde se entregó en cuerpo y alma a labores de asistencia y rescate de niños huérfanos.
Ya afectado por los síntomas de la meningococcemia, Sánchez fue retornado a Santo Domingo e ingresado a un centro médico privado donde falleció.
He ahí un ejemplo de sensibilidad humana que ha convertido en mártir a este ejemplar ciudadano que contrajo la letal enfermedad en cumplimiento de los más elevados preceptos cristianos de dar de sí sin esperar para sí.
Tan infausto suceso obliga a las autoridades a tender un cordón de prevención sanitaria a lo largo de los más de 350 kilómetros de frontera terrestre con el compungido Haití.
A causa de la gran cantidad de decesos y de las dificultades para sepultar tantos cadáveres, Haití es hoy un enorme foco de posible propagación de brotes de enfermedades, como la meningococcemia.
Se requiere que los miles de brigadistas dominicanos y extranjeros que llegan o retornan desde Haití sean sometidos a chequeos sanitarios que deberían incluir vacunación preventiva, para evitar posibles brotes de dengue, malaria, leptospirosis y rabia.
Conviene, pues, acoger la sugerencia del infectólogo doctor Jesús Feris Iglesias, para que se apliquen antibióticos prolifácticos a quienes hayan tenido contactos muy cercanos con el drama haitiano.
A más de tres semanas del terremoto que causó la muerte de 200 mil personas en Haití, es imperativo tender un cordón sanitario en la frontera para evitar males peores.

