Tras renunciar a las preferencias arancelarias de Estados Unidos por supuestas presiones para que niegue asilo al fugitivo Edward Snowden, el presidente ecuatoriano ha matizado su discurso después de confirmarse que el cónsul de su Gobierno en Londres otorgó un salvoconducto al delator del espionaje masivo en la Administración de Barack Obama.
Además de anunciar que el cónsul será castigado por excederse en sus atribuciones, Rafael Correa recalcó que el documento otorgado a Snowden carece de validez, en caso de que decida viajar a Ecuador. Ahora Correa alega que sopesaría una eventual solicitud de asilo del exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad y que, llegado el caso, también escuchará la opinión de Washington.
Es obvio que el gobernante suramericano no está en meterse en problemas con el Tío Sam, pues había anunciado que no tendría inconvenientes en acoger al analista, quien se encuentra en Rusia. El caso Snowden ha estado cerca de desatar una crisis diplomática.
