Opinión

Corrupción y transparencia

Corrupción y transparencia

Para nadie es un secreto que donde haya transparencia habrá honestidad, confianza y eficiencia; y donde existan honestidad, confianza y eficiencia tendremos, por ley natural, unos servidores públicos de calidad, prestos para cumplir con las demandas del interés colectivo.  

Jamás olvidemos que en la medida que cambiamos la mentalidad de los servidores públicos, en esa misma medida cambia su comportamiento en la administración pública.

El gran reto que tiene por delante la clase política del presente y del futuro, fundamentalmente los actores políticos de conductas decorosas, para de ese modo evitar caer en una profunda crisis de identidad y de credibilidad política, es cambiar a como dé lugar la impresión negativa que tienen distintos segmentos de la sociedad sobre ellos y sus organizaciones.

En las sociedades democráticas, los reformadores deben considerar no solo la naturaleza de los problemas de corrupción sino también las percepciones y expectativas de la ciudadanía. No  podemos  ocultar  que   los   vicios  y la ausencia de valores de algunos políticos son trasladados a la Administración Pública inmediatamente después que la organización política en la que hacen vida llega a tomar las riendas del Poder.

Hablamos entonces acerca de una forma muy peculiar de pagar los favores políticos. Son vicios y ausencias de valores que terminan convirtiéndose, como es lógico, en fuertes y evidentes tentaciones hacia las prácticas corruptas. Esa es la verdad.

En definitiva, amplias y encendidas discusiones y opiniones encontradas, entre dos o más personas han existido (y continuarán existiendo) en la República Dominicana cuando se dilucidan los temas de corrupción y transparencia. Y como suele acontecer, cuando se enfocan desde la Administración Pública los debates públicos y orales provocan mayor atención. Por consiguiente, siempre resultará útil  construir  muros  de  contención  en  aras  de atajar una corriente corruptiva impetuosa, sucia, provocadora, la cual, como si fuese agua turbia envenenada, intenta socavar los valores cristianos y morales que perduran en la familia y en la sociedad.

De lo que se trata es de contribuir al máximo con el fortalecimiento de la transparencia para poder vencer en esta lucha desigual. Por ello es que somos de opinión que el mayor y más peligroso desafío al que se enfrentan hoy día las sociedades democráticas del mundo civilizado es, sin temor a equivocación, la corrupción. Ni por un segundo olvidemos que la corrupción es generadora potencial de la pobreza, la delincuencia, el abuso y el parasitismo social.

En otro orden, haciendo uso del recurso de la síntesis, intentamos darle a conocer al lector las raíces histórica-administrativa del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), institución formativa del Estado, dependiente del Ministerio de Administración Pública (MAP), llamada a coordinar, planificar y ejecutar las políticas de formación y capacitación de los servidores públicos, así como a todos aquellos que aspiren ingresar a servirle al gobierno dominicano.

El Nacional

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