Desconcierta el cuadro descrito por el movimiento Participación Ciudadana en su evaluación sobre el sistema institucional. La entidad no tuvo más que lamentarse por la debilidad, la creciente impunidad, el deterioro de la calidad de vida de las grandes mayorías, la desatención de los servicios fundamentales y otros déficits que desde su punto de vista caracterizan el quehacer social.
No es ningún secreto que la inseguridad y la corrupción han condicionado, entre otros males, la dinámica social. La ciudadanía ha terminado por recogerse dominada por la impotencia frente a la debilidad institucional.
Participación Ciudadana da en el blanco en su diagnóstico sobre una realidad que niega a las grandes mayorías el uso y disfrute de sus derechos fundamentales. Tratar de negar un diagnóstico que se ajusta tanto a la realidad es como querer tapar el Sol con un dedo. La debilidad del sistema institucional es uno de los grandes males que agobian a este pobre país.

