WASHINGTON AP . – La búsqueda de un acuerdo para un nuevo sistema del seguro de salud podría tener corta vida. El centro de controversia es una propuesta que daría a los ciudadanos la opción de comprar seguro médico por medio de un plan del gobierno. El presidente Barack Obama y muchos demócratas lo avalan como parte de una reestructuración más amplia.
El sábado los republicanos lo cuestionaron. Me preocupa que si interviene el gobierno, a la larga desplazará los planes privados para el cuidado de la salud de que disfrutan millones de estadounidenses en la actualidad, dijo el representante Roy Blunt en el mensaje radial semanal de los republicanos.
Blunt, que tendrá un papel prominente en el debate, advirtió que esto podría hacer que los empleadores dejen de ofrecer cobertura en la esperanza de que el gobierno cargue con el gasto.
La propuesta a la que se refirió ofrecería por primera vez cobertura patrocinada por el gobierno a las familias de clase media como una alternativa a los planes privados de seguro de salud.
Según algunos cálculos, podría reducir las tarifas en un 20% o más, facilitando la cobertura de los 48 millones de personas que se calcula no tienen seguro.
Los aseguradores temen que la competencia de un plan del gobierno los obligue a cerrar, y los republicanos temen que conduzca a la absorción gubernamental del cuidado de la salud. Los liberales, por su parte, insisten en que los ciudadanos merecen tener la opción entre el seguro privado y el oficial.
El propósito de la reforma al sistema de salud es asegurar que todos los estadounidenses tengan seguro de salud y no promover la industria del seguro, dijo el representante demócrata Jan Schakowsky, que integra un panel de la Cámara de Representantes que colaborará en la redacción del proyecto de ley. La nueva cobertura del gobierno podría ser similar a la que la gente de mayor edad tiene con Medicare, que es administrado directamente por Washington.
O podría estar diseñado como el plan de salud de los empleados federales, disponible para los miembros del Congreso y canalizado por medio de aseguradores privados. Cuando se le preguntó esta semana en la Casa Blanca sobre la inminente controversia, el presidente prometió encarar las objeciones de algunos.
Pero no abandonó la noción de un plan del gobierno. No voy a responder definitivamente, dijo Obama, en respuesta a una pregunta del senador republicano Charles Grassley. La idea sobre la opción pública ha sido que da a los consumidores más alternativas y ayuda a mantener honesto el sector privado porque hay competencia.
Reconozco, sin embargo, el temor de que si Washington maneja una opción pública y hay incentivos para tratar de reducir costos, los planes privados de seguros podrían sentirse abrumados, agregó.

