El presidente Barack Obama visitará al inicio de la venidera primavera (no hay fecha precisa aún) a Jerusalén y entrevistará, sin precisar donde, a Mahmud Abbás, presidente del Estado de Palestina.
Conforme a un cable noticioso de Prensa Asociada fechado en Ramalá, capital del Estado de Palestina, divulgado el 7 de enero de este año, el presidente Abbás manifestó que a partir de esa fecha, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cambiaba su nombre por Estado de Palestina.
El presidente Abbás afincaba esa versión del pueblo palestino acorde al status concedido por las Naciones Unidas el 29 de noviembre del 2012 de miembro observador a la entidad palestina, que entre otras potestades, le faculta acudir al Tribunal Penal Internacional de La Haya, Holanda, para denunciar crímenes de lesa humanidad en que incurre el Estado de Israel por acosar a los palestinos, encarcelarlos, violar su territorio de Cisjordania, arruinarle sus cosechas, desviar los cursos de aguas del Jordán, Yarmuk, Kishón y Yarkón, los únicos esmirriados afluentes de toda Palestina é Israel.
El día 3l de enero, las Naciones Unidas exigieron al Estado de Israel, finalizar el oprobioso expediente de las colonias judías en Cisjordania, 250, donde residen ilegalmente más de medio millón de judíos, considerándolo como crímenes de guerra, conforme inserta el madrileño diario El País al día siguiente.
El caso de la Franja de Gaza es peor, porque el Estado de Israel ha conformado allí la prisión a cielo abierto más grande de la historia, donde en un espacio de 40 kilómetros de ancho por 80 de largo, se arraciman l.5 millones de palestinos que accesan al Estado judío con humillaciones y vejámenes, para realizar labores en la construcción ó llegar a Cisjodania, y no pueden salir por mar porque el Estado de Israel tiene sus costas bloqueadas permanentemente, y la única salida viable es por Rafah, que conecta con Egipto por el Sinaí.
El gobierno egipcio presidido por Mohamed Morsi, resulta en esta coyuntura, una clave para viabilizar la proclamación del Estado de Palestina, que por 30 años negó el presidente Hosni Mubarak, prefiriendo percibir US$l,300 millones cada año del contribuyente norteamericano a viabilizar la fundación del Estado de Palestina.
La situación económica de Egipto actual no es halagüeña, luego de los sucesos que culminaron con la deposición de Mubarak, con el turismo deprimido, fuente principal de ingresos de divisas y la producción de petróleo, que no es grande, también deprimida.
Empero, esas circunstancias, que siempre son superables, al parecer no arredran al presidente Morsi, que recibió por todo lo alto, el día cinco del presente mes, a su homólogo iraní Mahmoud Amedinayed, superando 30 años de distanciamiento entre los dos Estados.
Tender la mano al líder iraní en estos momentos en que el premier israelí Benjamín Netanyahu amenaza con un ataque fulminante a Irán por el proyecto de construir una bomba atómica, cuando Israel tiene más de 200, obliga a una lectura que define claro primero la formación de una entente El Cairo-Teherán-Ankara, con propósitos de variar políticas obsoletas en el Cercano Oriente, que contradicen el prendido hegemonismo sionista del área, y luego, la invariable evidencia de propiciar la proclamación formal del Estado de Palestina como el 194 de la ONU.

