Un refrán popular dice que no hay mal que por bien no venga.
La deprimida Cumbre de la mentira y la deshonestidad, la Cumbre de Leonel y de la oligarquía, ha catapultado a la superficie la enorme desconfianza de este pueblo en este gobierno y en estas instituciones, y ha estimulado la creación de la Cumbre Alternativa del Pueblo, magnífica iniciativa planteada desde el Foro Social Alternativo (FSA).
Si uno de los pilares del neoliberalismo es la fragmentación y dispersión de los movimientos sociales y los sujetos potenciales del cambio, la extraordinaria respuesta unitaria a la convocatoria de la Cumbre Alternativa del Pueblo, plasmada en su acto inaugural, abre la posibilidad de comenzar a superar ese mal hasta producir una amplia, diversa y potente convergencia de fuerzas sociales y políticas potencialmente alternativas.
Ese proceso de unidad está en marcha, aunque no sin importantes déficits en el contenido alternativo de esencia popular, evidente en la selección de los ejes temáticos y en una parte de las intervenciones hechas para presentarlos.
Es preciso incluir ejes temáticos que permitan tratar todo lo relativo a las relaciones de propiedad, a la recuperación del patrimonio privatizado, a la erradicación del latifundio, al carácter público y gratuito de los servicios sociales, a la justa distribución del ingreso nacional, a la autodeterminación del pueblo y la soberanía de la nación, a la relación entre democracia directa, procesos participativos y representación en el contexto de una nueva democracia y una nueva Constitución, la refundación de los cuerpos armados, el desmonte del Estado delincuente centralizado y del narco-gobierno actual, la política de defensa y seguridad basada en el despliegue de los derechos integrales de la población, el saneamiento ambiental y la recuperación ecológica del país, la equidad de género y la erradicación del adulto-centrismo y del racismo.
Y en estos aspectos fundamentales hubo ausencias e insuficiencias notables, quedando bastante desdibujada la agenda capaz de generar una propuesta de gobierno, de Estado, instituciones y sociedad alternativa al neoliberalismo, a la seudo-democracia existente, a la decadente civilización burguesa, patriarcal, racista y a la unidad de nuestra América.
Hubo también aciertos en temas relacionados con la cuestión ecológica, la política de género, la problemática del poder en la sociedad burguesa, las políticas sociales, la propuesta de Constituyente popular (no así lo relativo a los contenidos de la nueva constitución) y el rol y la importancia de la juventud.
Desde las mujeres y lo jóvenes participantes se produjo una consistente y necesaria crítica a la presentación de ambos cuestiones como parte de los problemas y derechos de minorías. Tremenda pifia de los que aprobaron los ejes temáticos a ser presentados en la inauguración. Porque juventud, mujeres y pobrecía (trabajadores/as y pueblo pobre y explotado) son las tres grandes mayorías del tejido social dominicano.
Latifundio, patrimonio público y patrimonio natural privatizado, monopolios, oligopolios, fueron injustificadamente salvo algunas menciones limitadas- los grandes ausentes en ese evento. Algo que es posible y urgente superar
En la Cumbre de la mentira se reúnen gobierno, parte de la partidocracia, la oligarquía, las transnacionales, las fundaciones al servicio del orden establecido, la jerarquía católica y las fuerzas vivas de la gran corrupción. Es la Cumbre sistémica en medio de una crisis sistemática.
En la nuestra, en la Cumbre Alternativa se dieron cita una parte significativa de los movimientos sociales populares, sectores medios, izquierdas, fuerzas transformadoras y progresistas, que en el contexto de una crisis de esta naturaleza deben empeñarse en no ser funcional al sistema. Por lo que procede procurar no simplemente que el gobierno y el poder (sordos impenitentes) nos escuchen para mejorar el sistema, sino fundamentalmente apoderar al pueblo de un programa transformador y una dinámica capaz de cambiar gobierno, estructuras, sistema e instituciones decadentes por otras que puedan encarnar una sociedad de justicia, creación y participación colectiva y libertad.
La otra cuestión insoslayable está en la lucha, en la protesta, en las rebeldías, en las iniciativas innovadoras con propuestas precisas. Algo pendiente de concretar, porque a este pueblo se lo está llevando el Diablo y necesita luchar más y mejor, con claros propósitos de construcción de poder, para que todo esto pueda cambiar de verdad.

