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La presencia en China de los jesuitas franceses, italianos y españoles dio pie, entonces, al nacimiento y desarrollo de las mismas hostilidades que inspiraban los extranjeros, por sus modales, esto es, la forma de ser y actuar, con sus pretensiones, infligiendo humillaciones al imperio y a sus habitantes.
Es menester aclarar que, mientras los jesuitas que llegaron entre el siglo XVII, eran hombres cultivados, sabios, que aportaron a las artes la cultura y bibliografía china, los agentes católicos de la gran expansión colonial de los siglos XIX y XX, parecían responder únicamente al proyecto de dominación de Inglaterra, Francia, Alemania, Portugal, España y Rusia.
Los primeros en llegar, de los cuales formaban parte Ricci y Rugiere, promovieron el idioma chino en Europa, hicieron aportes a la cultura y arquitectura china, al tiempo que estudiaron y enriquecieron las compilaciones patrocinadas por el emperador Quinlong, conocidas como Siku Quanshu y Yongle Dadian: conjuntos de 79,582 y 11,095 volúmenes, respectivamente, con todo el acervo literario, histórico de las artes y costumbres.
Europa utilizó a América para comprar productos a China
Es probable que aún no se haya hecho justicia al intercambio sino-cristiano. Sin embargo, el esfuerzo de la iglesia Católica durante este periodo debe valorarse a partir de la apertura lograda, lo cual constituye el primer puente cultural, de manera sostenida, entre China y Europa.
Estos avances estuvieron precedidos de los intercambios comerciales que se registran a partir de 1571. Se calcula que de los 400 millones de dólares de plata importados de América del Sur y de México hacia Europa, entre 1571 y 1821, la mitad sirvió para que los países europeos compraran productos chinos.
La actitud conciliadora adopta por Matteo Ricci respecto a los usos y costumbres chinos, no han sido desautorizados por la iglesia después de la muerte del gran misionero. También aquí asomaron las disidencias entre los dirigentes católicos.
El padre Longobardo se quejaba de que Ricci estaba fuertemente influenciado por las creencias orientales y de que los chinos no reconocieran que las sustancias espirituales están separadas de la materia. Asimismo, de que tampoco establecieran distinción alguna entre los principios morales de la sociedad humana y los principios físicos del universo.

