SANTIAGO. Los gremios que agrupan a los choferes son empresas que acumulan riquezas en base a chantajes, privilegios de los gobiernos y asfixiando a los usuarios del transporte con tarifas abusivas, que no pueden resistir los maltrechos y enfermizos presupuestos familiares.
A tal conclusión llega el semanario Camino, vocero escrito de la Iglesia católica dominicana, al enfocar el tema del transporte público en el editorial de su edición de este domingo titulado Cría cuervos.
Recuerda que a finales de los años sesenta y comienzo de la década del setenta los sindicalistas de choferes gozaban de respeto y admiración.
Sus luchas tenían la simpatía y apoyo de la población; había empatía entre ambos sectores y los transportistas recorrían las mismas sendas que los ciudadanos más pobres, rememora.
El semanario católico Camino resalta que, al pasar el tiempo, los caminos se hicieron paralelos y la población quedó marginada y cada vez más desprotegida en cuanto a tener un transporte público económico, eficiente, limpio, ordenado y puntual.
La fiesta de exoneraciones para formar flotillas empresariales y el reparto de viviendas, entre otros beneficios para los dirigentes, han hecho de este sector un verdadero poder que, en muchos casos, ha puesto a las autoridades de rodillas accediendo a todos los reclamos.
Enfatiza que a las autoridades y a los empresarios del transporte no les importan las consecuencias que sufrimos cuando esa avalancha de privilegios arrase con todo y sean ellos quienes por encina de la ley dispongan lo que debe hacer el Estado.
Menciona la concesión de tres millones de galones de gasoil mensual para los vehículos pesados de esos empresarios.

