Continuando con el relato y testimonio de lo que sucedió a partir del 1ro. de enero del 1959, cuando el Movimiento Revolucionario de Fidel Castro derrotó la dictadura criminal, asesina, corrupta y entreguista de Fulgencio Batista y después de las expediciones del 14 y 19 de Junio del 1959, los episodios que se sucedieron en términos reales, humanos, y políticos son excepcionales en la historia de nuestro pueblo. Trujillo, político intuitivo, astuto, asesino, siniestro y sagaz, comprendió de manera inmediata que el ciclo histórico de su mandato en la República Dominicana había concluido. Que los Estados Unidos, como él decía en términos de círculos limitados ¨los Yanquis¨, no lo querían como Jefe de Gobierno de la República Dominicana y personaje determinante en la región de Centroamérica y El Caribe. Que en la realidad de los hechos políticos de aquel momento, realmente, él era un estorbo en la política regional de esa poderosa Nación para ese momento ya, dueña del mundo.
Decidido el gobierno de los Estados Unidos de sacar a Trujillo del escenario político regional, a partir del 1959, en los finales del mandato de Eisenhower sucedido por John F. Kennedy, poco tiempo después decidieron incorporar a Trujillo al Plan ZR/RIFLE, que tenía como objetivo inmediato, importantísimo, el asesinato de Patricio Lumumba en El Congo y Fidel Castro en América; a partir de ese momento la decisión del gobierno de la Nación más poderosa del mundo determinó que Rafael Trujillo Molina más que sátrapa y tirano, dictador de la República Dominicana, debía ser físicamente sacado, expulsado, del escenario político regional del Caribe y Centroamérica. Aquel joven de clase media más pobre que acomodada o rica de San Cristóbal, se había convertido en el hombre más rico de la República Dominicana y uno de los hombres más poderosos, en términos reales, en el Caribe, Centroamérica e Hispanoamérica.
Para ese momento después de las expediciones de junio de 1959, Trujillo se había convertido en el hombre más poderoso, del país. La familia más rica hacía años y bajo la protección de su régimen dictatorial, represivo e intolerante, eran los Vicini, que hoy cincuenta años después poseen la décima fortuna de Hispanoamérica. Después de los Vicini, los Brugal, los Bermúdez, productores de bebidas alcohólicas, los Reyes de Monte Plata y en la parte Este del país ninguna tenía, en el orden económico, más poder que Rafael Trujillo Molina que era el jefe militar, político y económico de la Nación.
Que no hablen tantas mentiras y disparates históricos, porque después de las expediciones de Junio de 1959, el atentado contra Rómulo Betancourt en 1960, y la muerte de las Hermanas Mirabal, Trujillo se había convertido en un ¨monstruo político¨. Como hemos dicho, asesino, represivo e intolerante pero nunca con el grado de maldad y agresividad de Ulises Heureaux y Juan Vicente Gómez. Hasta ese momento no había aparecido en el escenario histórico, Augusto Pinochet y los jefes militares de Argentina que entre sus mandatos de ambos países asesinaron más de cincuenta mil personas. Y quiero aclarar y ratificar que no estoy diciendo que Trujillo era mejor que ellos, pero los métodos que utilizaba y los matices de su personalidad como asesino político, eran diferentes de Pinochet y los argentinos que en ese escenario político eran criminales. (Continuaremos).

