Al finalizar el mes de febrero culminaron, en el orden de importancia, los festejos del bicentenario del nacimiento de Juan Pablo Duarte, fundador de la República: En honor a la verdad, es el reconocimiento, en el orden histórico, más apropiado, justo, distinguido y hermoso, que puede recibir cualquier personaje que en la historia universal haya llevado a cabo la honrosa y valiente decisión de independizar una sociedad de sus opresores y de ser la cabeza principal de los fundadores de un Estado; proceso que es la consecuencia lógica, como sucedió en otros lugares de América, de la aparición, desarrollo y unidad, de una Nación.
El Estado Independiente, que con el nombre de República Dominicana, nació la noche del 27 de febrero de 1844, proclamado por Francisco del Rosario Sánchez, hace 169 años, entra en una etapa sumamente peligrosa que puede llevar a su desaparición.
Desde hace muchos años en los medios de comunicación radiales y televisivos, y en la infinidad de artículos que el autor de Crónica del Presente ha escrito para este vespertino El Nacional y otros periódicos del país, comenzamos a alertar a nuestro pueblo de que a partir del año de 1965 Francia, después de la ausencia de Charles de Gaulle de los destinos de esa nación, Canadá y los Estados Unidos, en la más absoluta discreción, habían elaborado y puesto en ejecución un proyecto que terminó siendo un plan, para unificar los dos pueblos que comparten la propiedad y el dominio de la isla de Santo Domingo, llamada aviesamente Hispaniola.
Originalmente Cristóbal Colón la llamó La Española y más tarde, más de dos siglos después, para finales del siglo XVIII, el nombre de la isla se había convertido en Santo Domingo. En aquel entonces estaba dividida en el Santo Domingo español y el Santo Domingo francés.
A partir de 1965 comenzaron a aparecer en nuestros escenarios políticos, de los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos, voceros independientes, que reclamaban una política humana y de solidaridad con el pueblo haitiano. Inmediatamente después, llegaron las ONGs, sin lugar a dudas, financiadas por los gobiernos de Francia, Canadá y Estados Unidos, que en el caso de estos últimos lo vienen haciendo hasta el día de hoy, a través de la USAID, organismo político, económico y publicitario que utilizan los gobiernos de ese país sin importar quién sea el presidente. Los acontecimientos que hemos vivido en los últimos 10 años avalan, sin dudas de ninguna especie, la conspiración que se ejecuta para que la República de Febrero de 1844, concebida y fundada por Juan Pablo Duarte y sus compañeros republicanos, termine siendo en la práctica un Estado fallido, que se vea obligado a permitir el traslado definitivo al territorio dominicano de cuatro o cinco millones de nacionales haitianos: Alea Jacta Est, La Suerte Está Echada.

