Fue a partir de 1950 que esas figuras de primera categoría del escenario artístico internacional escogieron un puñado de hermosas canciones románticas dominicanas que se convirtieron, inmediatamente, en hits musicales, como se decía, y casi todas ellas llevadas a cintas cinematográficas mexicanas. Fernando Fernández se llevó Peregrina Sin Amor de Bienvenido Brens, Carita de Ángel de Bullumba Landestoy y Romance Bajo La Luna de Moisés Zoaín; Los Panchos convirtieron a Dilema de Juan Lockward en una de sus interpretaciones más aplaudidas, que inmediatamente después otros tríos mexicanos, cubanos y puertorriqueños la hicieron de ellos; colocando primero que otros a estos tres compositores dominicanos, guitarristas Brens y Lockward, y pianistas Landestoy y Zoaín.
Hacía varios años que se había establecido en Venezuela Billo Frómeta y se había ausentado junto a él, de nuestro país, Alcibíades Sánchez, un excelente cantante del género romántico, quien proyectó en Venezuela el bolero Evocación de Papa Molina; y había emigrado hacia España, primero, aquel excelente saxofonista llamado Napoleón Zayas. La orquesta que formó y le acompañó originalmente se llamaba Flor de Oro, en homenaje a la hija de Trujillo, pero luego en Europa le puso el nombre de Ciudad Trujillo. Fue Napoleón Zayas el primer músico dominicano que llevó a escenarios de otras naciones la música folklórica dominicana. El autor de esta columna ignora los nombres del cantante de la orquesta de Napoleón Zayas y del primer trompetista, que eran de primerísima calidad.
¡Qué bellos y auténticos los merengues de la orquesta de Napoleón Zayas!, frente a toda esa basura que ahora llaman merengues y que tienen los apellidos de merengues de calle, de acera y de patio, con letras pornográficas, llenas de disparates, que quieren vender como expresión cultural del pueblo dominicano. ¡Qué indignación le dan al autor de esta columna, los avaladores, estimuladores y propagandistas de toda esa porquería! Ni siquiera a risa nos mueve, porque cuando en el registro de nuestra memoria pasamos revista a esos momentos y a esa belleza folklórica musical de la que hemos hablado, aparece en ese registro Ángel Viloria y su Conjunto Típico Cibaeño.
Aunque Viloria organizó su conjunto y lo llamó Típico Cibaeño no era el típico perico ripiao integrado solamente por güira, tambora, acordeón y marimba; este último instrumento, artesanal, de sonido acompasado y profundo conocido fuera de nuestro país con el nombre de la Marimbula de Santo Domingo. En estados Unidos, particularmente en Nueva York, y más luego en Puerto Rico, este conjunto de Ángel Viloria proyectó e impuso el merengue en el mismo momento que Napoleón Zayas lo hacía en España y otros países de Europa.

