Inmediatamente después del triunfo revolucionario del movimiento insurreccional, encabezado por Fidel Castro Ruz, en Cuba, carismático y excepcional líder, que fascinó no solamente con el hecho histórico del que había sido rector y guía a la juventud hispanoamericana, los acontecimientos y hechos políticos en el Caribe se profundizaron y precipitaron. Apenas seis meses después un contingente de dominicanos en el cual había, en gesto de solidaridad, cubanos, portorriqueños, venezolanos, estadounidenses, españoles y nicaragüenses, entrenados y armados bajo el patrocinio del gobierno revolucionario cubano, desembarcó el 14 de junio por la vía aérea, en el aeropuerto de Constanza, en la cordillera Central, ubicada en el centro del país y cinco días después dos lanchas con más de cien hombres llegaban a las playas de Maimón y Estero Hondo, en el Norte del país, en la provincia de Puerto Plata.
Hoy lunes 14 de junio del año 2010 se cumplen 51 años de ese episodio histórico, inmortal, que ha sido en términos cuantitativos el sacrificio humano y político de mayor trascendencia en las luchas internas de la República Dominicana. La llegada de ese contingente por la vía aérea fue de un impacto tan extraordinario en la vida de la sociedad dominicana, que agrietó, perceptible e inevitablemente, las bases del régimen trujillista que entró a partir de ese momento en un proceso de deterioro y descomposición definitiva. Ni siquiera Trujillo, que no era Fulgencio Batista, estaba en ese momento en términos políticos en condiciones de enfrentar un desafío de esa naturaleza porque con los matices asesinos e intolerantes del régimen que encabezaba, no podía dar una respuesta de tolerancia, comprensión y equilibrio, a ese grupo de expedicionarios valientes y dispuestos a sacrificar sus vidas.
Derrotados en el terreno militar, la mayoría de ellos sobrevivió a los enfrentamientos, tanto en la cordillera Central, en el área de Constanza, como en Puerto Plata; acciones que duraron cerca de un mes. El sacrificio de los dominicanos y de los extranjeros que les acompañaron ensanchó el sendero que conducía a la liquidación del régimen, que se había abierto con el secuestro de Jesús de Galíndez, en marzo de 1956. Los sobrevivientes de las Expediciones Inmortales del 14 y 19 de junio de 1959, fueron trasladados a la Base Aérea de San Isidro, en los alrededores de la ciudad capital, importante centro militar de la Fuerza Aérea Dominicana, bajo la jefatura de Rafael Trujillo Martínez, Ramfis. Muchos de ellos, particularmente los extranjeros, torturados primero en San Isidro, fueron también torturados en La Cuarenta, tenebroso recinto carcelario, dirigido por Johnny Abbes García.
Antes de transcurrido un mes de la derrota militar, en la parte trasera de la Academia Batalla de Las Carreras, por instrucciones de Ramfis Trujillo, la casi totalidad de los expedicionarios fueron ejecutados no obstante haberse presentado allí Rafael Trujillo Molina requiriendo quién había dado esa orden. Ramfis salió a su encuentro y le advirtió que eran sus órdenes porque esos expedicionarios habían llegado para darle muerte a él, Trujillo, y a toda su familia, incluida su madre, María Martínez. Continuaremos

