Opinión

CRONICA DEL PRESENTE

CRONICA DEL PRESENTE

Juan Bosch, cuyo nombre repiten a diario decenas de veces los que fuimos sus compañeros, discípulos  y seguidores,  así  como lo pronuncia también  una legión de farsantes que en vida lo combatieron,  calumniaron  y difamaron. Hablamos de Juan Bosch  los que fuimos sus discípulos y compañeros para mantener vivo el recuerdo y el legado del gran Maestro político, el más grande de América, que enfrentó con valentía, responsabilidad y firmeza a las fuerzas más poderosas de la región, encabezadas por diferentes gobiernos de  Estados Unidos y a otras de menor trascendencia como la Iglesia Católica y la oligarquía de nuestro país. Ese es el Juan Bosch que tenemos presente los que agradecemos al destino que nos permitiera acompañarlo, seguirlo y aprender a su lado. Los farsantes y fariseos que en los medios de comunicación radiales, televisivos y escritos hablan de Juan Bosch lo hacen para atacar al  PLD  y su gobierno que le hemos brindado al país, encabezado por el compañero Leonel Fernández.

 Fueron esos farsantes quienes asumieron la defensa, promoción y propaganda del  “no” que tenía como objetivo sustituir la Dirección Nacional de nuestro partido y fue realmente doloroso, que compañeros y compañeras de toda la jerarquía dentro del PLD con ingenuidad absoluta, inaceptable en políticos profesionales, se dejaran arrastrar por esas pandillas de oportunistas que difamaron  y calumniaron  para convertir la encuesta del plebiscito y elección del candidato de nuestro partido en un instrumento para desacreditar y destruir  el legado que Juan Bosch construyó y nos dejo como rector de la vida de nuestro pueblo. Fuerza política firme, objetiva, valiente, como reflejo fiel de la conducta de esa gran figura, que diez años después de su desaparición física sigue gravitando en el destino de la Nación.

 Del 33 por ciento de las compañeras y compañeros que votaron y apoyaron el “no”, verdadero absurdo político, el 80 por ciento no sabía qué significaba depositar un voto de esa naturaleza en el torneo del 26 de junio próximo pasado. El autor de esta columna, que en la vanguardia, no en la retaguardia, del pequeño grupo de mujeres y hombres que abandonamos las filas del PRD,  acompañando a don Juan a fundar el PLD, ha reiterado en múltiples ocasiones que nuestro partido no es propiedad de nadie. Por eso explicamos que no somos leonelistas, ni jaimedavicistas, ni danilistas, ni seguidores incondicionales de otros compañeros;  ni siquiera hemos sido “euclidistas”. El PLD es propiedad única y exclusivamente del pueblo dominicano y darle  crédito o apoyar todo lo que le haga daño constituye un acto de deslealtad, quizá hasta de traición.

Que no jueguen ni inventen nuestros adversarios, “veletas del momento, oportunistas y ascensoristas, sicarios de la lengua”, que persiguieron a don Juan en vida acusándolo de todo lo peor y que ahora se convirtieron en abogados defensores de los compañeros que equivocados y confundidos, asesorados por personas que no tienen experiencia ni militancia política, intentaron embarcar en un viaje sin retorno al Partido de la Liberación Dominicana.

El Nacional

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