Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

Al finalizar el siglo XX, en el año 2000, ya el perfil musical folklórico, criollo y auténtico había desaparecido. Verdadera expresión popular de un ritmo interpretado originalmente con un pequeño conjunto, que lo integraban una guitarra llamada “tres”, la tambora, tocada con la mano y un pequeño palo corto de apenas pie y medio de largo, la güira, originalmente construida con un higüero rayado y rasgada con un pequeño alambre, por lo regular con mango de madera, y la marimba, o “marímbula de Santo Domingo”, que constituye un cajón de madera con cuatro flejes que emiten sonidos muy bajos que dan compás y acompañan al conjunto de música típica. La guitarra, o el “tres”, fue sustituida después del triunfo de La Restauración por el acordeón diatónico marinero, hermoso y melodioso instrumento musical de origen alemán.

Entrado el siglo XX, afianzado el merengue como la única y verdadera expresión folklórica y popular de nuestro pueblo, se incorporó a ese conjunto típico, que había recibido el nombre de “Perico Ripiao”, el saxofón alto, que poco a poco se impuso como líder de la ejecución y que llegó a su más hermosa expresión con el Conjunto Típico Cibaeño de Ángel Viloria y el conjunto de Tavito Vásquez y más tarde Félix del Rosario. Ese aguerrido escuadrón que ha terminado imponiendo la “basura musical” a la que hemos hecho referencia borró de la memoria de nuestro pueblo, no solamente los nombres de los verdaderos cantantes de merengues, conjuntos y orquestas, sino también a intérpretes de la categoría de Negrito Chapuseaux y Simó Damirón, excelente dueto de cantante y pianista de fama internacional.

Ignoramos si por las veintinueve columnas de “Crónica del Presente” que hemos publicado un distinguido grupo de maestros del Cibao Central y Puerto Plata, según reseña en el matutino “Hoy” en fecha 20 de abril, página 8E, dieron inicio a un programa “con el objetivo de enfrentar el deterioro de la identidad cultural de los dominicanos y su creciente comportamiento alejado de ética, el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam) comenzó la segunda etapa del diplomado “Formación integral, humana y religiosa”, con el apoyo de la Universidad Tecnológica de Santiago (Utesa)”. Informando los auspiciadores de ese programa que beneficiaría a unos cuatrocientos docentes de las diferentes regionales de educación de nuestro país.

Esta decisión de los educadores del Cibao y Puerto Plata es la más valiente, responsable y frontal decisión que se ha tomado para enfrentar el proceso de desintegración de la nación dominicana que terminará, si no es detenido, enfrentado y liquidado, como parte de extraordinaria importancia de un proyecto diabólico antipatriótico que tiene como objetivo convertir a la isla de Santo Domingo en una nación integrada por ciudadanos de orígenes haitiano y dominicano, gentilicio que llevamos y que debemos llevar, convencidos de una comunidad con matices singulares de dignidad, valor e inteligencia, en el escenario hispanoamericano.

El Nacional

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