Opinión

Crónica del Presente

Crónica del Presente

Juan Bosch y el PLD
A mediados de noviembre de 1973, en una reunión del Comité Ejecutivo Central del PRD que se realizaba en el local ubicado en la Independencia esquina Cervantes, Local Nacional de ese partido, Juan Bosch,  indignado por las exposiciones atrevidas de algunos miembros de ese  organismo, se levantó de la silla en que estaba sentado y dijo que la reunión había terminado y se retiró acompañado de un pequeño grupo de dirigentes, entre los cuales estaban Antonio Abreu Flores (Tonito), Franklin Almeyda, Enmanuel Espinal (Many), Rafael Alburquerque, José Rafael Luna (Cheché) y José Joaquín Bidó Medina. Se trasladó a su casa, en la César Nicolás Penson #60, y allí le ordenó a Franklin Almeyda que convocara a la Comisión Permanente del Comité Ejecutivo  para una reunión extraordinaria en casa de Franklin.

Al momento de  la reunión, Juan Bosch, maestro político, visionario, prudente, tenía en el registro de su inteligencia  la idea que discretamente había esbozado a su regreso de España y de Europa, a donde había permanecido por 4 años. Fue  en España donde el Maestro pudo  producir algunas de sus mejores obras políticas, protegido por la admiración, cariño y lealtad del coronel Enrique Herrera Marín, militar español que sirvió  de enlace entre don Juan y el gobierno de Francisco Franco, de excepcionales condiciones humanas, descendiente de una familia de la nobleza de ese país, que había combatido en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial como uno de los comandantes de la Legión Azul Española, herido  y condecorado con la Cruz De Hierro del régimen de Adolfo Hitler.

En la tranquilidad y sosiego de Benidorm logró el maestro estudiar la historia y escribir las bases  de “Composición Social Dominicana”,  “Tres Conferencias Sobre el Feudalismo”, “Breve Historia de la Oligarquía” y “De Cristóbal Colon a Fidel Castro, El Caribe, Frontera Imperial”. El autor de esta columna no conoce ningún ensayista del Caribe o Centroamericano, para no ir más lejos, que haya producido cuatro obras de la objetividad, profundidad, honestidad y acierto político como las que hemos señalado, que llenarían de gloria y celebridad a quien las escribiera. Ya en ese momento estaba convencido de que el PRD que había fundado junto a Juan Isidro Jimenes Grullón, en 1939, en La Habana, motivado por Cotubanamá Henríquez, debía ser sustancialmente modificado o no podría cumplir las tareas que debía realizar para llevar a la República Dominicana a un estadio superior de desarrollo democrático después de la dictadura de  Trujillo.

El maestro, visionario,  comprendió después de su regreso  y los siete meses del gobierno que presidió, que la constructiva,  férrea, asesina, intolerante y agresiva dictadura de Trujillo había echado  las bases de la modernización e institucionalidad de la sociedad. Por esas razones el PRD estaba obligado a encabezar un proceso educativo de militante vocación de servicio  que le permitiera dar, en términos históricos, el salto cualitativo que lo llevaría a establecer una sociedad democrática, moderna, bajo un gobierno eficiente que garantizara su independencia y que preservara para el pueblo la inmensa riqueza que Trujillo había acumulado en  31 años. A mitad de noviembre de 1973, cuando  Bosch abandonó la reunión del Comité Ejecutivo, lo hizo porque estaba convencido que el PRD había terminado su papel protagónico en la historia del pueblo.

Juan Bosch abandonó “El Palomar” del PRD esa mañana haciendo ostentación del valor cívico que le acompañó siempre, convencido del paso que había dado. Había fundado dentro del PRD dos círculos de estudios que eran la génesis del PLD: el primero, integrado por Rafael Alburquerque, Franklin Almeyda, José Joaquín Bidó Medina, José Rafael Luna (Cheché), Milagros Ortiz Bosch, Diómedes Mercedes y Antonio Abreu Flores (Tonito), que fue su coordinador.  El segundo, meses después, integrado por José Francisco Peña Gómez, Norge Botello, Ramón Andrés Blanco Fernández, Manuel Ramón García Germán, Francisco Antonio Avelino, Barbarita Bosch Quidielo y el autor de esta columna, que fue su coordinador. Se produjo en febrero de 1973 el desembarco de Francisco Caamaño Deñó y el destino de la República tomó rumbo diferente.

35 años después vive el PLD, instrumento político propiedad del pueblo que concibió, fundó, organizó y dirigió Juan Bosch, el más grande maestro político de América, “El Viejo”, tenía 74 años  cuando tomó esa decisión imborrable. El PLD y su gobierno, que preside el compañero Leonel Fernández, son servidores del presente y el porvenir del pueblo, sin temor, sin dobleces, sin claudicaciones, comprometidos a servirle sin permitir que nos arrastren los concertadores y claudicantes que no sienten amor y respeto a esta obra extraordinaria, que cumple hoy una edad mayor que la representada por una generación humana.

El Nacional

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