Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

La hora del oportunismo

Hace tiempo que venimos reiterando las características  de la inmensa mayoría de las personas adultas que componen la sociedad dominicana, quiere decir, los que habitamos en esta media isla, hermoso lugar, según lo han descrito infinidad de poetas, escritores, paisajistas, porque a la isla de Santo Domingo, nombre con el que se le conoce, aunque Cristóbal Colón la bautizó con el de La Española por la fertilidad de su suelo, abundancia de agua y lo benigno de su clima, muchos afirman, expresión religiosa popular, que “Está tocada por la mano de Dios”. Pero en el proceso histórico de su vida, por razones que no viene a tiempo analizar en términos sociológicos, los dominicanos reconocidos como pueblo valiente, perseverante y con entereza de carácter, las circunstancias los han ido transformando en una comunidad díscola, agresiva, irrespetuosa, donde la difamación y la calumnia se escuchan y se leen día a día en medios de comunicación escritos, radiales y televisivos.

 El atrevimiento, los resentimientos, la irresponsabilidad y el oportunismo, con inconfundibles matices de cobardía, estimulan a una brigada activa, enamorada del figureo y de la fantochería, que acusa, señala, calumnia y difama, autoasignándose una autoridad que nadie ha concedido; aunque algunos de esos atorrantes en algún momento de su vida hayan participado, de una u otra manera, en episodios de importancia en la vida de nuestro pueblo. Juan Bosch, el Gran Maestro, de nuestro país y de America, inolvidable, más que ningún otro político, fue víctima, desde su regreso a territorio nacional, en 1962, de acusaciones, calumnias y difamaciones cobardes, de baja estofa, que no obstante ser un ejemplo incuestionable de honestidad y gran valor cívico provenían, incluso, de personas que con su bondad inigualable habían recibido su protección y ayuda.

  El oportunismo es una actitud y un comportamiento que persigue aprovechar al máximo determinadas circunstancias para obtener beneficios sin tener en cuenta principios ni convicciones, se ha adueñado del escenario político y aparece, como serpiente venenosa, lanzando insultos y oprobios al gobierno del PLD, al presidente de la República y a aquellos, que como los conocemos, mitómanos, calumniadores y difamadores, nos atrevemos a llamarlos por sus nombres, explicando al pueblo la verdad de las circunstancias que les permitieron incorporarse a episodios de importancia política, sin haber contribuido en nada a su realización, para recibir después, como han recibido, grandes beneficios en bienes materiales, y como payasos de comparsas, integradas por los enemigos de Juan Bosch y de su ejemplar magisterio.

Que calumnien, que acusen y difamen, que la cobardía que representan siempre en cualquier escenario, no logrará empañar a todos aquellos que hemos nacido y vivido en esta tierra generosa, dejando constancia pública de una conducta de la cual nunca nos hemos avergonzado y mucho menos arrepentido.

El Nacional

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