¿Como el cangrejo?
El 11 de noviembre de 1930 fue constituida como empresa comercial, de acuerdo a las leyes de la República Dominicana, la Compañía Dominicana de Teléfonos, C. por A. Era originalmente una subsidiaria de la Anglo Canadian Telephone Company, con su domicilio principal y sus instalaciones matrices ubicadas en San Pedro de Macorís. El gobierno dominicano había administrado hasta 1930 el servicio telefónico en la ciudad capital, aunque en este lugar habían apenas 500 teléfonos en servicio; fue en ese entonces que la Compañía Dominicana de Teléfonos, C. por A. suscribió un contrato con el gobierno dominicano, quien le traspasó a esa empresa todos los derechos del servicio interprovincial, otorgándole al mismo tiempo una franquicia exclusiva para la operación del servicio de larga distancia nacional e internacional. Posteriormente la Compañía Dominicana de Teléfonos adquirió las franquicias de Santiago, Puerto Plata, La Vega y otras comunidades del país.
Favoreció a la telefónica la destrucción del servicio telefónico de la ciudad capital y de sus redes interprovinciales que ocasionó el ciclón de San Zenón el 3 de septiembre de 1930. Como es conocido de todos fue a partir de ese momento que sentó las bases de su autoridad Rafael Trujillo Molina, quien en el transcurso de apenas diez años reorganizó, disciplinó y avasalló a la mayoría de nuestro pueblo, imponiendo una política de acatamiento a sus disposiciones y sus leyes, las que estaban obligados a cumplir, no solamente los dominicanos sino también las empresas extranjeras establecidas en el país. La Compañía Eléctrica de Santo Domingo, la Compañía Dominicana de Teléfonos, la South Puerto Rico Company y más tarde la United Fruit Company, conocida aquí con el nombre de Grenada Company, Co., Distrito Berlanga, acataban, no sin temor, las directrices de la dictadura.
Trujillo, jefe militar y político y después económico de la Nación, impuso su autoridad sobre las empresas extranjeras que contribuyeron a modernizar nuestro país, incorporándolo definitivamente al siglo XX. Ese fue el papel histórico que a Trujillo le tocó jugar en su mandato. Ejerció su autoridad a sangre y fuego, hasta el 30 de mayo de 1961, fecha en que cayó ajusticiado. Sus condiciones políticas le permitieron ejercer el mando, imponiendo un régimen eficiente, constructor, agresivo e intolerante, con imborrables matices asesinos, como expresión de su avasallante personalidad. Transformó radicalmente la Nación en el orden económico, social y político, sentando las bases institucionales de la República. Casi cincuenta años después, el respeto a los gobiernos dominicanos por parte de las empresas extranjeras ha desaparecido. Y en esa conducta han encontrado innegable apoyo de sectores nacionales.
El servicio energético que hace mas de diez años cayó en manos de empresas extranjeras y nacionales, en la realidad de lo que sucede avergüenza a los dominicanos. Aventureros, buscadores de vida, muchos de ellos con antecedentes delictivos, creen y actúan como si este país no se merece respeto. La mejor prueba de lo que afirmamos es cómo se ha deteriorado el servicio telefónico, que mientras fue un monopolio de la Compañía Dominicana de Teléfonos, C. por A., conocida por las siglas de CODETEL, ahora botín de varias empresas telefónicas, cada día sirve menos. Que no jueguen, por favor, con la paciencia, más bien tolerancia, de los dominicanos.

