Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

El día primero de este mes de noviembre se cumplieron 10 años de la desaparición física del escenario político dominicano y de América del gran maestro que impartió clases de política ayudando a elevar notablemente  los conocimientos del pueblo dominicano y creando un estilo de comunicación con las grandes mayorías nacionales que nadie ha podido igualar y que será muy difícil que lo igualen. De Juan Bosch no solamente su obra literaria llena de orgullo a la gran mayoría de los que habitamos en este país, es tan importante esa herencia como tener presente su conducta valiente, honesta, luminosa e incuestionable y son esas virtudes y cualidades que los que fuimos sus discípulos y compañeros, sin importar la jerarquía que ocupemos en el partido o en el gobierno, debemos imitar para honrar su memoria porque es a él, a Juan Bosch que le corresponde el título de Presidente moral eterno de la República.

     Aunque la campaña presidencial para las elecciones de mayo se encuentra en su primera etapa, es ahora  que realmente se inicia con la fuerza y la actividad que es necesaria, al escoger el compañero Danilo Medina a la persona que lo acompañará como candidato a la vicepresidencia, distinción que ha caído en la compañera Margarita Cedeño de Fernández,  esposa de nuestro Presidente Leonel Fernández Reyna. Danilo y Margarita forman un conjunto, al criterio del autor de esta columna, difícil de vencer. No queremos subirnos al autobús de la victoria indetenible del PLD. Hemos reiterado en múltiples ocasiones, primero “que la pelea es peleando y que en política se hace solamente lo que conviene”.

     En ese terreno estamos. El PRD no es un partido político en el orden histórico contemporáneo, hemos reiterado también que es “La Caballería de Atila, que por donde pasaba no crecía la hierba”. Y hemos agregado que en la realidad social, política y vigente del pueblo dominicano, el PRD es una “Confederación de pandillas políticas”. Juan Bosch,  lo repetimos, el gran maestro político del pueblo dominicano y de América abandonó las filas de esa organización, que había fundado en 1939, en La Habana, Cuba, junto a Juan Isidro Jiménez Grullón  e inspirado por Cotubanama Henríquez, convencido de que como instrumento político de lucha del pueblo había cumplido su papel histórico, porque se había convertido en una empresa de negocios personales.

     ¡Vámonos con Dios!, como dice un refrán popular, si tenemos la suerte de que el Señor nos escuche y  ponga atención. Pero en el terreno político, debemos reiterar que “la pelea es peleando”.

El Nacional

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