Opinión

Crónica del presente

Crónica del presente

En nuestra columna anterior transcribimos textualmente varios artículos de la Ley 6132, de Expresión y Difusión del Pensamiento, con la intención de que los lectores de esta columna, tanto dentro como fuera del país, tengan presente que la tolerancia y la indiferencia han permitido que se entronice en el escenario político de la República el método, producto de la ignorancia, de la difamación y la calumnia y de acusaciones ligeras, frívolas, de todas aquellas personas que hacen vida pública, que los distingue de los demás ciudadanos, especialmente los políticos, artistas, mujeres u hombres, divas o no, y los atletas, particularmente peloteros. De ellos, como dice el refrán popular, “se dice de todo”, verdad o mentira, a través de un lenguaje grosero, irrespetuoso, cargado de malicia y perversidad, que el único objetivo que persigue es intimidar y asustar a las víctimas de los asesinos de reputaciones, que se expresan mañana, tarde, noche y madrugadas, a través de los medios de comunicación, radiales y televisivos.

La descomposición y corrupción del Poder Judicial en la República Dominicana, advertida por el autor de esta columna desde hace muchos años,  que en las funciones de Encargado de la Superintendencia de Seguros que ostentamos nos obligó, para rescatar bienes bajo nuestra responsabilidad en la ciudad de Santiago, valorados en  250 millones de pesos, a enfrentarnos a una camarilla de funcionarias y funcionarios complacientes de la Justicia, que, al margen de las leyes vigentes, observaron y actuaron de manera  indulgente, sin base jurídica, en beneficio de cómplices, investidos de profesionales del derecho. En aquel momento, actuamos con la responsabilidad que ha caracterizado el ejercicio de nuestra vida pública en el magisterio, el periodismo, en la profesión de abogado y en las actividades de vida pública, que por más de cincuenta años hemos puesto al servicio de los intereses del pueblo dominicano.

“La pelea es peleando” y el título de estas columnas es la advertencia y el llamado de atención que hacemos a las compañeras y compañeros que desempeñan funciones públicas en el gobierno del PLD que preside Leonel Fernández Reyna, para que se defiendan y no tengan temor, ni se dejen extorsionar. Hace más de cuatro años que sabemos que en estos mandatos gubernamentales se han cometido actos de corrupción, prevaricación y abusos de poder, pero es incorrecto y una mentira que todos los funcionarios somos corruptos y que nos hemos enriquecido en el desempeño de las funciones que se han puesto bajo nuestra responsabilidad. Aquellas y aquellos que hacen acusaciones calumniosas y difamatorias públicamente, a través de la radio y la televisión, tienen que presentar ante las autoridades de la nación las pruebas que las leyes exigen, para que quienes hemos sido víctimas de esas denuncias, estemos obligados a comparecer frente a las autoridades apoderadas de esas acusaciones. Continuaremos…

El Nacional

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