Pocas veces equivocado
(y V)
En nuestra columna anterior ratificamos, en breve conclusión, nuestro criterio de que Juan Bosch era acreedor, hace años, al premio Nobel de Literatura. Ahora queremos reiterar que ese reconocimiento otorgado a Mario Vargas Llosa, que no alcanza a tener ni la mitad de la estatura intelectual de Juan Bosch, en la realidad política, intelectual e histórica, es el premio a su deserción de las ideas progresistas y revolucionarias que ladinamente enarboló frente a la revolución cubana, proceder o conducta que no han tenido otros intelectuales destacados de hispanoamérica. En esa dirección podemos señalar que Juan Bosch, el más grande maestro político de América, no solamente defendió a ese acontecimiento extraordinario del siglo XX encabezado por Fidel Castro Ruz, sino fue más lejos todavía: Bosch prócer de la República Dominicana, se sumó a la corriente noble y valiente en defensa de la independencia y soberanía de Vietnam y encabezó en varias ocasiones el Tribunal Bertrand Russell, que condenó la agresión de los Estados Unidos a la Patria de Ho Chi Minh.
Antes de que Juan Bosch desafiara a los Estados Unidos dirigiendo bajo su extraordinaria experiencia el Movimiento Militar Constitucionalista organizado por el coronel Rafael Fernández Domínguez, que se inició el 24 de abril de 1965 y que pasó a convertirse de manera inmediata en la extraordinaria epopeya de una Guerra Patria del pueblo dominicano contra la nación más poderosa del mundo, leíamos páginas de emborronas cuartillas y cagatintas que justificaban la negativa de otorgar el premio Nobel a Bosch, porque éste solamente era autor de cuentos y de narraciones cortas, que no se contemplaban en las obras literarias de trascendencia universal. Ahora, recientemente, en este año 2013, a una distinguida narradora canadiense llamada Alice Munro y de nacimiento Alice Ann Laidlaw, le ha sido otorgado el premio Nobel en reconocimiento a sus cuentos y relatos.
Con el respeto que la distinguida dama, autora de cuentos y relatos, nos merece y leyendo las críticas y elogios a que su obra es acreedora, estamos convencidos que no tienen ni tendrán jamás esa profundidad social y belleza narrativa que los escritos, cuentos y relatos de Juan Bosch han tenido desde hace tantos años. Y recordando a Juan Bosch, debemos decir como es obligatorio ahora: Eres autor universal como maestro de la literatura, que amaste a tu pueblo al que serviste y defendiste como patriota y líder, convirtiéndote en un símbolo de dignidad nacional y ejemplo que debe ser imitado por las generaciones presentes y futuras de la patria, hispanoamérica y otras patrias y pueblos del mundo. Eres ciudadano de América y maestro de todos los tiempos, que es un reconocimiento más valioso y eterno que todos los premios Nobel que se hayan otorgado.
Euclides Gutiérrez Félix
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