La UASD y el galloloquismo
Al llegar a su etapa final el episodio político y militar más importante en la historia republicana de nuestro país durante el siglo XX, que comenzó el 24 de abril de 1965, se inició en la Universidad Autónoma de Santo Domingo el llamado Movimiento Renovador, que en la realidad histórica del momento, terminó siendo un reducto del ideal patriótico y las ideas revolucionarias que perseguían no solamente el restablecimiento del gobierno del profesor Juan Bosch y de la Constitución de abril de 1963, sino también, la modernización y democratización de la Nación dominicana y la incorporación en el orden educativo, universitario y escolar, guiándolo por el camino y los objetivos académicos en su más alto nivel, científicos y pedagógicos, de otros centros de enseñanza de América y Europa.
La universidad más vieja de América pasó a convertirse en un escenario activo, más que activo, militante de las ideas políticas, que se manifestaban en sus concepciones más radicales, y que del radicalismo caían en el terreno de los absurdos. Hablando en primera persona, cuando impartía lecciones de periodismo en la escuela que llevaba ese nombre y de Historia Social Dominicana en el Colegio Universitario y en la Facultad de Ciencias Económicas, comencé a calificar con ironía pueblerina, como galloloquismo, los disparates e incongruencias que escuché en boca de estudiantes que provenían, desgraciadamente sin remedio, de un sistema de educación primario y secundario ineficiente e incapaz, que había naufragado como consecuencia del absurdo histórico del Concordato que suscribió Rafael Trujillo Molina, con la Iglesia Católica Apostólica Romana, en 1954.
El galloloquismo político, con matices universitarios, nació, creció y se desarrolló en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y llegó a su máxima expresión de concepción académica ideológica en ese recinto, cuando las autoridades que lo dirigen organizan y celebran en el principal paraninfo del Alma Máter un acto político como el que se realizó el día 7 de este mes, para presentar y proclamar los candidatos del Partido Revolucionario Dominicano a cargos electivos de las elecciones congresionales y municipales, que deberán celebrarse en mayo del corriente año. ¡Oh Dios mío, cuánta insensatez! ¡Qué manera más torpe, frívola e irrespetuosa de proceder! Sin medir las consecuencias de un hecho de esa naturaleza, que a partir de ahora obligará a esas mismas autoridades a facilitar cuando así lo requieran, ojalá que nunca suceda, al PLD, al PRSC, al MIUCA, al BIS, PRI, al PRA, a los Veteranos Civiles y a los Veteranos Militares, al Partido de los Tránsfugas, al de los Ascensoristas, que aparecerán a su debido momento, a el PACA y a la PECA, el Augusto salón en el cual han recibido sus títulos miles de profesionales, muchos de los cuales muertos y vivos, son héroes y próceres de la Patria.
Cuánto respeto merecen al autor de esta columna, en el registro de su memoria, al igual que otras autoridades, el comportamiento de tres rectores magníficos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo que fueron dignos académicos, militantes políticos, fundadores y dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana como: Rafael Kasse Acta, José Joaquín Bidó Medina y Franklin Almeyda Rancier.

