Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

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Adiós al mes de la Patria

Ayer domingo 28 de febrero llegó a su último día la conmemoración del Mes de la Patria, destinado a recordar con el debido respeto no solamente al aniversario de la Proclamación de la Independencia Nacional, sino también a recordar con devoción, el nacimiento de una figura señera, ejemplar, valiente, honesta, con extraordinaria vocación de servicio a su patria, como lo fue Matías Ramón Mella, nacido el 25 de febrero de 1816, en la ciudad de Santo Domingo. Mella desde su juventud conquistado por Juan Pablo Duarte se integró como solidario y enérgico militante al ideal republicano, anticolonialista, revolucionario y democrático, que propagó el fundador de la Sociedad Secreta Trinitaria, instrumento de lucha concebido y organizado con el objetivo de la creación de un Estado independiente.

Con apenas 28 años de edad, inmediatamente después de proclamada la Independencia, Mella fue designado General Comandante en Jefe del Ejército de las Fronteras del Norte y se trasladó a la ciudad de Santiago, en donde instaló su cuartel general, iniciando con decisión y energía el ordenamiento defensivo de esa región, susceptible por estar prácticamente desabitada, de un ataque de los ejércitos haitianos. En el primer documento que produce Mella donde recoge aspectos fundamentales de esa defensa, revela el admirable concepto militar de este joven patriota que no había realizado en ninguna parte en el país del cual no había salido nunca estudios militares, lo que demuestra que Mella nació con esas cualidades extraordinarias que habían de convertirlo, a partir de ese momento, en el más grande estratega militar en la historia del pueblo dominicano.

La vida en el orden político de este héroe y prócer, desde su juventud, tuvo momento de indecisiones y vacilaciones cuando coincidió, primero con Báez y luego con Santana, en diferentes momentos de la influencia de estas dos figuras negativas de nuestra historia. Pero Mella se desligó definitivamente de ellas cuando Santana consumó la gran traición a la patria al proclamar la Anexión a España, el 18 de marzo de 1861. El prócer de febrero se sumó al Movimiento Restaurador de la República, proclamado en Capotillo, el 16 de agosto de 1863, y después de la batalla de Santiago y el incendio de esa comunidad, instalado el Gobierno Provisional de la República en Armas, presidido por Pepillo Salcedo, Mella fue designado Ministro de la Guerra, ejerciendo junto a esas funciones, la de Vice-presidente de la República.

Experto, cuidadoso y decidido guardián de las responsabilidades puestas a su cargo, produjo Mella, en fecha 26 de enero de 1864, el Manual de Guerra de Guerrillas, que fue dirigido por medio de una circular a los jefes de tropas del Movimiento Restaurador, recogiendo en ese documento extraordinario, tal vez único hasta ese momento en la historia militar de todos los tiempos, toda la experiencia del pueblo dominicano en ese método singular de lucha que había creado en los primeros años del siglo XVI, el Capitán Invicto del Bahoruco, Enriquillo, aborigen transculturizado que encabezó en el nacimiento y verdaderas raíces del pueblo dominicano, la lucha por la Independencia y la Libertad. Capítulos que debemos recordar siempre en el mes de febrero, dedicado a la memoria de los episodios de nuestra historia y a los hombres y mujeres que los protagonizaron.

El Nacional

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