Al terminar las ceremonias del Centenario, como dijimos anteriormente, nuestro padre fue trasladado a Loma de Cabrera, decisión de Trujillo que era realmente un castigo y el inicio de la parte final de la caída en desgracia de nuestro padre, quien había tenido, en 1936 cuando era oficial comandante del Ejército en el municipio de La Romana, una profunda diferencia con Aníbal, el hermano de Trujillo, quien aunque había llegado a ostentar el rango de general y jefe del Estado Mayor del Ejército, había entrado en un peligroso estado de desequilibrio mental, razón por la cual su hermano lo retiró de las filas de la institución. Aníbal se había presentado a ese lugar acompañado de dos hijos de Juan Vicente Gómez, el dictador venezolano que había fallecido a finales de 1935, quienes supuestamente tenían en su poder un mapa en el cual figuraba la llamada Piedra del Vigía, en la isla Saona, lugar donde estaba enterrado el tesoro del pirata Cofresí, personaje de mar protagonista de una leyenda histórica en la región del Caribe.
Aníbal exigía a nuestro padre que autorizara, como oficial comandante de esa comunidad, que veinticinco reclusos, llamados presos, que cumplían condena en la cárcel de la fortaleza de esa ciudad, fueran trasladados a la isla Saona para realizar excavaciones y así encontrar el tesoro de Cofresí. Nuestro padre, primer teniente en ese momento, que había sido ascendido hacía tres años a ese rango, se negó rotundamente a lo que era una real expresión de locura de Aníbal e inclusive se fueron en una agria discusión, en la cual Aníbal acusó a nuestro padre de ser enemigo de la familia Trujillo, no obstante ser un favorito de su hermano que era presidente de la República y de su otro hermano Héctor Bienvenido, alias Negro. Aníbal se ausentó de La Romana y envió un informe a Trujillo reiterando las acusaciones que había hecho y diciendo que una de las pruebas de esa enemistad era que el general Ramón Vásquez Rivera había sido el padrino del matrimonio de nuestros padres en diciembre de 1932.
Aníbal ex profeso omitió que Vásquez Rivera atestiguó en el matrimonio como primer testigo, cuando desempeñaba las funciones de comandante en jefe del Ejército y la apadrinaron también el coronel Federico Fiallo, Japonesa Trujillo de Ruiz, hermana de Trujillo, y atestiguaron también Héctor Bienvenido, alias Negro, capitán del Ejército, y firmaron entre otras personalidades de la vida social, política y económica de aquel momento, el coronel José García, esposo de Marina, la hermana mayor de los Trujillo, y personalidades como Generoso Núñez, auditor de la Nación; Manolo Rodríguez, alto funcionario de la Casa Viccini y también el licenciado Buenaventura Peña, alias Venturita, abogado, progenitor de la familia Peña Batlle y dueño de la mitad de los terrenos de la capital de la República. Buenaventura Peña era enemigo de Trujillo, y asistió a la boda porque era el padrino de nuestra madre. Allí estaban también otros miembros de la familia Trujillo por los vínculos familiares que tenían con las familias Félix Silva, Silva Valdez. Y con toda la mala fe obvió decir que Ramón Vásquez Rivera estaba en el matrimonio representando a Trujillo que era su jefe inmediato.

