La responsabilidad con la que Leonel Fernández habló el 27 de febrero es la advertencia honesta, valiente y preocupante, de ese fenómeno, al parecer inevitable, que comenzó a vaticinarse hace ya más de un año en organismos internacionales económicos europeos y de países asiáticos y suramericanos de la incapacidad de producir alimentos para la población mundial. Que los gobiernos de los pueblos subdesarrollados o del tercer mundo, como se decía antes, que en realidad ahora no son del tercer mundo sino tal vez del quinto o del sexto, comiencen a preocuparse y asumir la responsabilidad que le corresponde y que los obliga a tomar las medidas necesarias en la aplicación de planes y proyectos para elevar la capacidad de producción agrícola, agropecuaria e industrial, de los alimentos que necesitan para subsistir.
Es en esta situación o realidad que el pueblo dominicano en comparación con otros pueblos de América, de África, de Asia, de Europa y del mundo, goza de ventajas realmente estupendas, como hemos señalado en ocasiones anteriores de esta Crónica del Presente. Escribimos y hablamos de la fertilidad del Valle del Cibao, o de La Vega Real, del Valle de Bonao, del Valle de San Juan, del Valle de Constanza y del Valle de Peravia, estas cinco depresiones geográficas, como hemos afirmado, en el área del Caribe y Centroamérica no tienen semejanzas permiten producir más de sesenta productos que representan el 90% de los que consumen nuestra población, tal vez esa cantidad es mayor del 90% y para ratificar lo que decimos vamos a enumerarlos en sus diferentes variedades:
Primero: Arroz y maíz; y sorgo, aunque este último en producción limitada; Segundo: Ganado: vacuno, porcino, caprino, ovejos y chivos, y como medio de transporte y auxiliar en los trabajos del hombre, el ganado caballar. Aves de corral: pollos, guineas, patos, pavos, palomas. A los que se suman los conejos; Tercero: Legumbres: habichuelas y granos, incluyendo las lentejas, guandules, habas; tomates, remolachas, zanahorias, rábanos, pepinos, lechugas, brócolis, repollos, berenjenas, tayota, apios, molondrones, ajíes, de diferentes clases, a los que se suman no como legumbres, el ajo, la cebolla y el cebollín; Cuarto: Víveres: plátanos, rulos, yuca, batata, yautía, ñame, auyama, papa y mapuey; y Quinto: Frutas: guineos, cítricos; naranjas, dulces y agrias, toronjas, chinola, limones dulces, limones agrios, de dos variedades, el montero y persa; mangos, lechosa, piña, aguacate, coco de agua, granadillo, zapote, jagua, níspero, caimito, guayaba, mamón, guanábana.
La siembra, mantenimiento y producción, de todos estos productos de la naturaleza puede lograrse si el gobierno nacional pone en ejecución un verdadero plan de administración y desarrollo, organizado e impuesto; aunque para ello sea necesario la autoridad represiva el gobierno de la Nación, porque en caso contrario marcharíamos hacia el caos, al parecer indetenible, realidad que terminará haciendo responsable al gobierno que dirige los destinos de la República, que en estos momentos es responsabilidad del Partido de la Liberación Dominicana. El partido que concibió, organizó y dirigió, Juan Bosch.

