La valiente y frontal denuncia de Juan Bosch, llevando al conocimiento del pueblo dominicano los detalles de la atrevida e irrespetuosa posición de los jefes de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, en la reunión a la que fue convocado como Presidente de la República, definió a partir de ese momento las fronteras en el orden político en la República Dominicana.
Para derrocar el gobierno que el pueblo se había dado en las elecciones del 20 de diciembre de 1962, los conspiradores nacionales reducidos a una minoría de oficiales superiores en las Fuerzas Armadas, que arrastraron a una minoría de la Policía Nacional y que actuaban como instrumentos obedientes de agentes y militares de Estados Unidos, que arrastraban también a la atrasada oligarquía criolla, pronosticaba en el porvenir inmediato de la nación la ocurrencia de acontecimientos sin precedentes en la historia dominicana.
Para agosto de 1963 el Movimiento Militar Constitucionalista que apoyaba al gobierno encabezado por Juan Bosch y la Constitución promulgada en abril de ese año, organizado con la autorización del Presidente de la República, bajo la dirección del coronel Rafael Fernández Domínguez, estaba en sus inicios estructurado con mucha habilidad y discreción entre un grupo de jóvenes oficiales del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea.
La agresividad de los conspiradores era abierta y pública, manifestándose particularmente en algunos medios de comunicación, radiales y televisivos. Transcurrieron los días en un apremiante y preocupante desarrollo de los planes que culminaron el 25 de septiembre de ese año, con el derrocamiento del Gobierno constitucional, patriótico, democrático y reformador, que encabezaba el distinguido intelectual, que prestigiaba y dirigía con su presencia, el maestro político, que actuaba desde la jefatura del Estado, con una autentica e incuestionable vocación de servicio a la nación.
En los días posteriores al Golpe de Septiembre contra el Gobierno Constitucional fue asesinado el Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, bajo cuya aprobación se había ejecutado el derrocamiento del gobierno dominicano. Derrocamiento que auspició la entrada de la nación en un proceso de profundo deterioro, nepotismo, corrupción y crímenes políticos, entre los cuales debe destacarse el apresamiento y fusilamiento sin juicio de un numeroso grupo de jóvenes de diferentes categorías sociales, entre ellos profesionales universitarios del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, que bajo el liderato del doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo, se levantaron en armas a fines del mes de noviembre contra el gobierno de facto del llamado Triunvirato, que sustituyó al encabezado por el profesor Juan Bosch; a partir de ese momento, en el horizonte de nuestro pueblo y a la vista de todos, estaba abierto un solo camino: el de la rebelión militar y civil, contra el instrumento inaceptable que el gobierno de los Estados Unidos, la alta jerarquía de la Iglesia Católica dominicana y la oligarquía criolla, habían impuesto a la nación.

