La solución al problema del cambio climático
Como si el mundo no tuviera otros problemas de los que ocuparse, y asuntos que atender; los mismos agoreros de siempre, incapaces de reconocer que el progreso tiene un costo, se han dado a la tarea de alertar innecesariamente a la gente con la pretendida amenaza de un cambio climático.
Así sea porque buscan desviar la atención de la ciudadanía sobre los problemas que, en verdad, importan, como si se recupera o no de sus lesiones la presentadora Venya Carolina o el pelotero David Ortiz supera el estrés, son cada vez más quienes alarman a la gente con terribles predicciones sobre la suerte que correrá el género humano de no poner freno a un progreso que nos ha llevado, por ejemplo, a disfrutar de cepillos de dientes eléctricos para economizarnos el gasto de mover el brazo y fatigar la mano, o a producir hamburguesas que nos aporten en una sola ingesta todas las calorías del mes.
Y lo peor de esa alarmista campaña es que comienza a tener éxito y uno encuentra no pocos testimonios que subrayan que el otoño está entrando en diciembre, que ya no hay primavera, que los huracanes ahora viajan en sentido contrario y que no hay día en que no tiemble la tierra.
La respuesta a semejante problema, sin embargo, está a la vista y sólo aguarda que los Estados conscientes la pongan en práctica. Si hemos sido capaces de hacer más rentables las horas de luz natural al día cambiando el horario ¿por qué no modificar también el calendario, las estaciones, los meses del año?
Ya va siendo hora de que la división del año en doce meses y en cuatro etapas las estaciones se someta al cambio que demanda el desarrollo sostenido y sustentable.
Incluso, me atrevo a proponer, que cada región o país cuente con un calendario adaptado a la idiosincrasia de su clima.
La República Dominicana dispondría, por ejemplo, con 12 estaciones: Primavera Norte, Primavera Sur, Primavera Sureste, Primavera Central, Verano Oeste, Verano Parte Atrás, Vaina de Otoño, Distrito Otoñal, Liga de Otoño, Invierno Uno, Invierno Dos y Diáspora Invernal.
En Estados Unidos las estaciones serían Primavera Duradera, Verano Infinito, Otoño Verdadero e Invierno Republicano. Los meses del año también sufrirían cambios y pasarían a llamarse: January Kings, Fordbruary, Marchkodak, Mc Aprilds, Play May, Pepsi June, July Coca, Westingaugust, Huttember, Shelltober, Sonyvenber y Chevroclaus. Argentina, por ejemplo, podría tener cuatro estaciones: Maravera, Veradona, Maradona y Gol. Europa dispondría de Primavera Médium, Verano Largue, Otoño Extralargue e Invierno Smoll. Otra posibilidad que abriría la modernización del calendario sería su adaptación a los muchos credos religiosos existentes. El Vaticano, es otro ejemplo, podría contar con VI estaciones a su medida como: Mater Primaverum, Primaverun Santum, Verannius Pecatoribus, Otoñum Pederastium, Inviernus Pro Nobis y Epifania Angelorum. La condición social, la alcurnia de las personas, su pedigrí, también podría ser determinante para confeccionar estaciones y calendarios a su medida. Las aristocráticas y nobles familias que se asientan en Europa, prácticamente no precisarían cambios.

