Opinión

CRÓONICA DEL PRESENTE

CRÓONICA DEL PRESENTE

Esta serie de columnas, con el título “Sin temor alguno”, tiene como objetivo no solamente enfrentar aquellas personas disfrazadas de periodistas radiales, televisivos y de medios escritos, que se han prestado, la mayoría de ellas pagadas, a ejecutar el plan que hace dos años advertimos que se había elaborado para desacreditar al PLD, al gobierno de nuestro partido, a un pequeño grupo de dirigentes de nuestra organización que no tienen miedo, algunos de los cuales fuimos sus fundadores junto a Juan Bosch; y particularmente al presidente de la República, para disminuir su categoría y sacarlo del escenario político para que no pueda volver a ser candidato a la Presidencia, en las elecciones del año 2016. En parte estas columnas han cumplido su objetivo.

Pero ha sucedido un acontecimiento político, importante, que se ha desarrollado en territorio dominicano y que no debemos pasar por alto. Ha llegado recientemente a nuestro país la Secretaria de Estado de los Estados Unidos de América, señora Hillary Clinton, quien además de las importantes funciones que desempeña en el gobierno de su país, todavía el más rico y poderoso del mundo, fue Primera Dama de la República, esposa del ex presidente Bill Clinton, que proyectó en el escenario mundial, según algunos, los matices de un político diferente, motorizado por lo que para muchos era su origen popular. La señora Clinton es la jefa de la política exterior estadounidense, y entre las cosas que dijo, para el autor de esta columna, lo más importante es su preocupación por el trato que se le da a los haitianos en nuestro territorio, afirmando que tiene que “haber una resolución que reconozca sus derechos”.

Ignoramos quienes han informado a la señora Clinton, inteligente, hermosa, elegante y exquisitamente atractiva, que en el territorio dominicano no se les reconoce a los ciudadanos de ese conglomerado humano que tiene el nombre de Haití, los derechos que como emigrantes indocumentados pueden ejercer. Los haitianos en República Dominicana tienen derecho al trabajo, a cobrar sus salarios, a la libertad de palabra, de tránsito e inclusive, mujeres y hombres, a ser recibidos en los hospitales del Estado para atender sus necesidades y enfermedades. Pasan de cincuenta los nacimientos de niñas y niños hijos de haitianos indocumentados que vienen a diario, a la vida, en nuestro país.

Hemos advertido que la política exterior de los Estados Unidos, de Canadá y Francia, en relación con Haití y la República Dominicana, es unificar la isla de Santo Domingo, a la que aviesamente llaman Hispaniola, bajo un solo gobierno. En principio han puesto en ejecución dentro de sus planes tener un presidente para la isla, papel para el cual han escogido al señor Bill Clinton. En la parte Occidental, que no es nación, ni estado, ni república, sino un “conglomerado humano”, como lo calificó Juan Bosch, encabezado por un alcalde que baila con singular vestimenta, y en la parte Oriental, un gobernador que a todo lo que ellos propongan, decir dos palabras de aceptación: “yes mister”.

El Nacional

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