Opinión

¿Cuál es el oficio de la UASD?

¿Cuál es el oficio de la UASD?

Las universidades suponen ser centros para el estudio de las ciencias y para producir los avances que en distintas áreas nuestra sociedad necesita. Los disturbios realizados por estudiantes este fin de semana en la UASD pudiera probar ser apenas evidencia de la punta de un iceberg, que implicaría la existencia un fallo sistémico. Y puede que el problema no esté en el dinero o la falta del mismo, sino en la calidad.

Un alza de precio en cualquier bien puede provocar molestias razonables para el común de sus consumidores. Pero que por los precios de las universidades donde, en principio, sus consumidores tienen algún nivel de educación y una supuesta hambre por el conocimiento, se produzcan reacciones irracionales, es imperdonable.     

Los estudiantes de la UASD han venido beneficiándose de rebajas anuales en los costos reales de su matriculación, desde que el precio de los créditos fuera fijado en RD$6. El estudiante de hoy está pagando una risible fracción de lo que pagaba el estudiante de la UASD en los 70 y 80, y aún con el aumento aprobado, en términos reales estos van a seguir pagando notoriamente menos que entonces.

Se esgrime el supuesto derecho a la educación gratuita consignada en el artículo 63 de la Constitución, a pesar de que el mismo artículo en su numeral 7 despeja de cualquier duda que el financiamiento de la educación en universidades públicas ese regida por ley, y por ende no se beneficia de la gratuidad salvo que la ley lo consigne, algo que hoy no hace.

Los estudiantes argumentan que al ser una universidad pública, a esta acceden personas de bajos ingresos para quienes los aumentos serían incosteables. No hay un estudio disponible que indique una cantidad exacta de estudiantes que pudieran verse realmente afectados por este aumento, y esto es esencial en el debate. Es penoso que tantas asociaciones y federaciones estudiantiles estén incapacitadas de ofrecer el dato concreto sin caer en especulaciones y tremendismos.

Pero más triste aún es observar a la rectoría justificando dicho aumento por el no cumplimiento de la asignación de 5% del Presupuesto Nacional a la UASD, cuando ni siquiera es capaz de transparentar sus cuentas para indicar de forma inequívoca sus entradas por concepto de créditos e inscripciones. Cualquier cálculo sobre el aumento en la UASD confirma que esta percibiría menos del 1% del total del 5% del Presupuesto Nacional que reclama, lo que no es ni brisa para alcanzar esa cifra. Sin transparencia no debe haber 5%.

Evidentemente, tanto la rectoría como la UASD hacen su vida de los tremendismos y exageraciones, y le ponen poco enfoque a las ciencias, lo que debiera ser la esencia de su oficio. No es de sorprender pues, que las diferencias en la “alta casa de estudios” se resuelvan con bombas y piedras, y no con debates serios y números. Admiren ustedes el futuro del país.

El Nacional

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