Opinión

¿Cuál vida?

¿Cuál vida?

Hace unos años, inicié junto con la Asociación de Comerciantes de El Conde, un programa para los niños de la calle que pululaban por el sector.

La idea era enseñarles a leer y escribir, e introducirlos al arte, algo que se complicó porque primero había que conseguirles algo de comer, para lo que algunos hoteles de la zona aportaron el almuerzo.

Necesitábamos un local, así es que comenzamos a averiguar si había algún espacio que no se utilizara todo el tiempo que nos pudiera prestar un salón, ya que las iglesias tenían su propia agenda, y las fundaciones por igual, incluyendo las “patrióticas”, ninguna con programa comunitario.

Por fin dimos con un edificio bellísimo a orillas del Ozama, que era prácticamente un museo de ex rectores dela UASD. Hacia la “universidad del pueblo” nos dirigimos pues solo para enfrentar el horror del encargado, quien argumentó que cómo se podía irrespetar un espacio tan sagrado con tigueritos de la calle.

Sólo pudimos resolver el impasse con el entonces Rector de la universidad quien vino y le habló a los niños del compromiso de la UASD con su futuro, pero, la burocracia es tenaz y la pata rota de una silla se convirtió en la excusa para sacar a los niños del espacio.
La Asociación de Comerciantes reaccionó dejándonos usar un cuartico a la salida del parqueo municipal donde una teniente de AMET asumió el proyecto, hasta que cambió la dirección de AMET y una ambiciosa funcionaria se lo quitó pensando que ahí había dinero.

Esos tigueritos de la calle, al igual que las niñas que se prostituyen en el Conde, de diez años para arriba, y que son traficadas por niños de su edad o mayorcitos, se volvieron noticia cuando se descubrió que el entonces Nuncio Wosolowsky iba a traficar su hambre por sexo, cada noche, y el dueño de un restaurante cercano, indignado, llamó a Nuria.

Ese tráfico sucedía a exactamente a cuatro cuadras de la Catedral y la casa del Cardenal, pero este estaba ajeno a su existencia porque esos niños no están técnicamente vivos y él lucha por la vida…de los no nacidos.

Me cansa la manipulación y me cansa la ignorancia, y me fastidia leer que una Fundación de Matrimonio Feliz celebra la derrota del “aborto” en el Código Penal, porque hemos explicado una y otra vez, durante dos décadas, que nadie apoya el aborto y que hay una diferencia fundamental entre el aborto per se y el terapéutico en caso de violación, incesto o amenaza a la vida de la mujer.

Cuando vea las puertas de la Nunciatura y las de la mansión Cardenalicia abiertas a niños vivos, creeré.

El Nacional

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