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Cuando palabra de pobres cogió valor

Cuando palabra de pobres cogió valor

Banca Solidaria es uno de los principales proyectos de carácter social del presidente Danilo Medina, viene hablando del mismo desde la campaña presidencial del 2000, cuando por primera vez fue candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana y  se apresuró a que fuese realidad desde los primeros momentos en que llegó al Palacio Nacional, 12 años después, el 16 de agosto de 2012: hace un año.

Básicamente consiste en que los pobres, que muchas veces lo único que tienen de su propiedad es su palabra, la utilicen como garantía para la obtención de préstamos con los cuales iniciar, mantener o expandir un pequeño negocio, que les permita subsistir.

Para muchas personas les puede resultar extraño la existencia de la banca solidaria como en su momento les resultó extraño y hasta demagógico que a una madre le dieran 300 pesos mensuales para ayudarla con la alimentación de sus hijos; que después le dieran otra cantidad similar para garantizar que mandase a la escuela a sus niños (donde además de educarlos  los alimentarían) y que los llevara al médico. Después le agregaron el bono para la luz y  el gas.

Cuando eso se hizo, se dijo que el objetivo era ayudar a salir a esas personas  de la pobreza extrema. Banca Solidaria es el siguiente escalón para ayudar a esos que ya salieron de la pobreza extrema a que ahora lo hagan de la pobreza, que pueda ser con el tiempo sujetos de crédito de la banca formal, o sea que estén bancarizados.

La bancarización

La bancarización tiene varias definiciones, pero una de ellas es el establecimiento de relaciones estables  y amplias entre las instituciones financieras y sus usuarios, respecto de un conjunto de servicios financieros disponibles¨,  de acuerdo con Morales y Yáñez, en su estudio “La bancarización en Chile, concepto y medición”.

Autores consultados citan tres factores para determinar su impacto,  como son   “profundidad” que  mide el total de depósitos y créditos sobre el PIB de un país; “cobertura” que  mide  la disponibilidad por cada 100,000 habitantes de sucursales bancarias, ATM o cualquier otro canal de negocios e “intensidad” de uso, que busca medir la dimensión vinculada a la cantidad de transacciones bancarias realizadas por una población de referencia.

En nuestro país, para quienes deben jurar en arameo  varias veces al mes  al  visitar una sucursal bancaria  para cobrar sus salarios o hacer cualquier transacción y encontrarse con una fila que casi le da la vuelta a la manzana, le resultará extraño saber que  República Dominicana es uno de los países de la región donde menos se utilizan los servicios bancarios.

Para 2010, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Bancos, apenas  el 16.7 por ciento de la población dominicana, o sea  un millón 600 mil personas, tenían acceso  al crédito formal de alguna manera. Mientras, el 21.4 por ciento de la población (dos millones 100 mil personas), figuraban en cuentas de ahorros o corriente.

Esto indica que la mayor parte de la población dominicana no tiene acceso a los mecanismos del sistema financiero, siendo la causa fundamental de ello que son pobres.

Esto último no significa que no hagan uso del dinero, pues las transacciones en barrios y campos suman cientos  de miles de millones de pesos, con negocios de todo tipo.

Pero para poder acceder al dinero lo deben hacer a través de mecanismos manejados por usureros, a tasas de hasta un 20 por ciento quincenal.

Fue como consecuencia de esa situación que surgió la banca solidaria.

Origen

Hubo un movimiento ético, ligado a escándalos  en Estados Unidos y Europa, así como a conflictos políticos internacionales como la guerra de Vietnam y el régimen del apartheid en Sudáfrica y Rodhesia que llevaron a la exigencia de la necesidad de un tipo de banca  que buscara una economía real y cuyas actividades produzcan un impacto social o medio ambiental positivo.

Uno de los cuestionamientos era que los ahorrantes no tenían control de a quién los bancos prestaban su dinero, de manera, que el ahorro de una ONG que trabajara por la paz podía estar siendo invertido en financiar la compra de armamentos.

Ese movimiento  buscaba que los recursos económicos se gestionaran para dejar satisfechas las necesidades de la gente, lo   que los enfrentaba a quienes en la economía sólo buscaban el crecimiento. Para que esto se entienda mejor, basta recordar la polémica en torno a que República Dominicana tiene 50 años de crecimiento económico, pero al mismo tiempo aumenta la cantidad de pobres e indigentes.

El instrumento más utilizado por la banca solidaria es el microcrédito, que dio gran renombre al  Grameen Bank en Bangladesh, y a  su fundador Muhammad Yunus  el Premio Nobel de la Paz de 2006.

Fue una de las piezas clave de Brasil para lograr que  millones de personas salieran de la pobreza extrema y posteriormente de la pobreza.

La apuesta local

Banca Solidaria (BS) es uno de los programas  de impulso económico del actual gobierno  que mayor impacto ha tenido en la población,  en menos de un año, por cuanto ha sido focalizado a los micro-negocios populares, pequeñas  y  medianas empresas y unidades de servicios a nivel nacional, con énfasis en las mujeres. 

 Este plan es una sombrilla que abarca el financiamiento, a tasa muy baja,  desde puestos de ventas de alimentos, de yaquique, empanadas, arepa, habichuelas hervidas, frutas y salones de belleza en los barrios, hasta panaderías, repostería, fabricación de dulces e industrias que caen en el grupo de las Micros, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes).

El objetivo de Banca Solidaria es promover el empleo a través de la asistencia técnica y financiera, enfocada a sectores, con fuerte en incidencia en las mujeres, que no son de acceso al crédito bancario.

  “Bancarizar a la gente de menores ingresos”, es una de sus metas, explicó la directora general de BS, licenciada Mayra Jiménez, quien dijo  con satisfacción que este programa, de gran alcance social tiene presencia en todo el territorio nacional.

Banca Solidaria ha ejecutado 36 mil préstamos entre igual número de beneficiarios, que suman dos mil millones de pesos, con una excelente  tasa de de retorno superior al 99%,  una recuperación mensual de  200 millones de pesos.

“Trabajamos dentro de los barrios y comunidades de menores ingresos, con el apoyo de los líderes comunitarios; hemos llegado a más de 400 barrios y comunidades en todo el país”, afirmó.

Agregó que Banca Solidaria en tan poco tiempo se ha posicionado como la principal institución micro financiera del país. Este programa es una promesa de campaña y el gran sueño del presidente Danilo Medina; es su Banco de los Pobres, precisa la licenciada Jiménez.

  Explica que BS desarrolla acciones integrales de financiamiento y educación financiera a través de una de la metodología de grupos solidarios que sustituye las garantías tradicionales, por la confianza y seriedad de los miembros de cada grupo. “En otra palabra, Banca Solidaria confía en la palabra de compromiso de sus deudores”.

En tan poco tiempo, menos de un año, Banca Solidaria se ha posicionado como la principal institución financiera del país al servicio de esos sectores, tras señalar que ya cuenta con 38 sucursales ofreciendo servicios a los micros y pequeños empresarios y empresas dentro de los barrios y comunidades, siendo  mujeres el 75 por ciento de los beneficiarios.

Esta iniciativa ha sido dirigida básicamente a mujeres solteras, víctimas de violencia, así como a las  trabajadoras sexuales, según explica  Jiménez.

Enfatiza que Banca Solidaria trabaja con atención especial a las mujeres, tanto las que poseen una microempresa, como las que desean iniciar un negocio y que presenten una carta o certificación de alguna escuela técnica o algún oficio.

  En este grupos destaca las graduadas en manicure, pedicure, estilistas, y otras ramas de los salones de belleza, así como repostería,  panaderías,  confección de collares,  artes, pulseras;  producción de dulces, yogurt, pastelitos, quipes, empanadas, arepas, frutas, jugos, ventas de comidas en general, entre otros micro-negocios.

La directora Banca Solidaria apuesta a este programa socioeconómico estatal, que afirma “está democratizando el crédito, llevando sus servicios a la más baja tasa de interés a los barrios y campos  de menores ingresos; acabando con la usura, promoviendo solidaridad e inclusión financiera y generando empleo en todo el territorio”.

“Banca Solidaria está encendiendo la chispa de una sociedad con mejores oportunidades para todos”, sostiene la licenciada Jiménez.

Esta iniciativa comenzó con un aporte de mil millones de pesos de recursos provenientes de la Presidencia de la República y en menos de un año, debido a la tasa de retorno de los préstamos, dispone de una cartera de préstamos superior a los dos mil millones de pesos.

Los préstamos, en una primera etapa van desde los dos mil 500 pesos hasta 75 mil pesos. Cuando un beneficiarios de este mecanismo de financiamiento tiene necesidad de recursos por una suma superior a la citada como techo, pasa a los mecanismos destinados a financiar a las micro, pequeñas y medianas empresas. De ahí al sistema financiero formal el transito es más ligero. Al llegar a ese nivel ya se ha producido el proceso de bancarización.

Sin fricciones

Una de las ventajas del modelo es que no choca con los intereses del sistema financiero nacional, ya que el aérea  de influencia de Banca Solidaria  ha estado tradicionalmente fuera de su zona de influencia e intereses. 

Es todo lo contrario, de los 75 mil beneficiarios iniciales del  programa que sus auspiciadores aspiran sean 500 mil en el año 2016, una parte importante migrará al sistema financiero formal. Otra parte se quedara usando ese mecanismo de financiamiento, debido a que su interés es satisfacer sus necesidades primarias.

Además  de que los préstamos de Banca Solidaria no pueden ser destinados al consumo, o sea, no se presta dinero para comprar electrodomésticos, autos, BBs ni nada por el estilo.

 Es también una apuesta a la dinamización del mercado interno en República Dominicana en que está embarcada la presente administración, junto a otros importantes componentes como son las inversiones en educación, salud y vivienda, apoyo a la producción agropecuaria; a las micro, pequeñas y medianas empresas y a los sectores  manufactureros, zonas francas y turismo.

Son muchos frentes, pero un mismo objetivo, reducir la pobreza y generar una mejor distribución de la riqueza y en este primer aniversario del gobierno de Danilo Medina se han dado pasos reales en esa dirección.

Se mantiene vigente lo que dijo Medina el 16 de agosto del pasado año ante la Asamblea Nacional, al momento de  ser juramentado como Presidente Constitucional de la Repúblilca que al final de su mandato quería que la sociedad dominicana lo evaluara por sus realizaciones.

Banca Solidaria es una de ellas. 

El Nacional

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