Según el sociólogo Bernard Berelson, la noche del 30 de junio de 1945, los distribuidores de ocho periódicos de Nueva York se declararon en huelga de dos semanas, lo que privó a los habitantes de esa ciudad la lectura de esos diarios estadounidense durante dos semanas.
Esta situación ofreció una oportunidad para que las partes interesadas realizaran las investigaciones sociales de rigor.
Aunque estos estudios se hicieron en Estados Unidos, en República Dominicana se han hecho algunos con menor rigurosidad científica, pero con resultados similares.
En el país, la mayoría de los lectores comienza a ojear los periódicos en las páginas deportivas.
Esta ha sido una tendencia de décadas que aún con el auge de la Internet se ha mantenido inalterable.
De acuerdo al trabajo de Berelson, durante la entrevistas que se hicieron para medir la actitud de los lectores por la falta de periódicos, se interrogó si creían que es muy importante que la gente lea los periódicos, o no.
Casi todos contestaron con un si enfático y luego especificaron que la importancia del periódico descansaba en sus aspectos informativos e instructivos.
En el caso de la mayor parte de los interrogados, esta especificación se refirió al periódico como fuente de noticia, definidas en forma estrecha, sobre los asuntos públicos.
Sin embargo, no son muchas las personas que utilizan el periódico para este objeto aprobado, como lo han mostrado varios estudios de lectura e información.
Cuando se dio la oportunidad de decir espontáneamente por qué extrañaron la lectura de sus periódicos, sólo muy pocos nombraron un acontecimiento noticioso serio y específico.
En tanto que muchos contestaron con laguna variante la frase gastada de mantenerse informado nombraron otra característica del periódico (por ejemplo, las características de sus secciones).
En otro punto de la entrevista, se preguntó directamente: ¿qué noticias o acontecimientos que sucedieron en la semana pasada (es decir, antes de la huelga) echaron ustedes especialmente de menos al no poder seguirlos? Casi la mitad de los entrevistados no pudo nombrar ninguna de estas noticias o acontecimientos, pero sí otras noticias no serias.
Aproximadamente una tercera parte de los entrevistados citó un acontecimiento noticioso.
Además, inmediatamente después de esta pregunta se les inquirió cuál de una lista de noticias de primera plana de la semana anterior habían echado de menos al no poder seguirlas en los periódicos.
En este caso, sólo algo más de un tercio de los interrogados dijo que habían extrañado la lectura del promedio de acontecimientos serios.
Así, si bien casi todos hablan en altos términos del valor del periódico como un canal de información, parece que sólo a un tercio de ellos les hizo falta con este objeto.
Parece que hay una diferencia importante entre las protestas generales de interés, por parte de los interrogados, en los fines serios del periódico y sus deseos y costumbres específicos en la lectura del periódico.
El sentimiento de ellos de que el periódico me mantiene informado parece ser un tanto difuso y amorfo, y no unido con frecuencia a acontecimientos noticiosos concretos de naturaleza seria.
Tomemos por ejemplo, la respuesta a nuestra pregunta. Ahora que usted no lee su periódico acostumbrado, ¿cree que sabe lo que está sucediendo en el mundo? Dos tercios completos de los que respondieron creían lo que estaba sucediendo aunque, como hemos visto, sólo la mitad de ellos tenía alguna noción de qué era aquello sobre lo que querían más información. Echar de menos el periódico por su valor de noticias serias parece que es lo aceptado cuando no lo que se dice automáticamente.
Pero esto no significa que los lectores no hayan echado realmente de menos a sus periódicos.
Hubo muchas menciones espontáneas de la intensidad con que los interrogados habían echado de menos a sus periódicos, y varios de aquellos que lo echaron de menos al principio de la huelga, sintieron su falta conforme pasaban los días.
La pregunta es, por qué la gente echó de menos el periódico intensamente.
Pero examinemos primero los diversos usos que los lectores hicieron del periódico.
Este es el siguiente paso en nuestro esfuerzo para dar significado a una simple marca de un cuestionario de entrevista, sugiriendo lo que realmente significa extrañar el periódico.
El periódico moderno desempeña varios papeles para sus lectores. Con el análisis de nuestras entrevistas intensivas, hemos tratado de construir una tipología de esos papeles, o funciones.
Evidentemente, los tipos que aquí se enumeran, si bien discretos, no son por fuerza mutuamente exclusivos para cualquier lector del periódico. Sin duda, diferentes personas leen partes diferentes del periódico por razones diferentes, en diferentes momentos.
El problema principal es determinar las condiciones en las cuales el periódico cumple tales funciones como las que se formulan aquí -y quizás otras- para diferentes clases de personas.
A este respecto, el valor especial de un pequeño grupo de entrevistas detalladas descansa en la identificación de hipótesis que luego se pueden probar, de un modo u otro, por métodos menos intensivos.
Dicho de otro modo, estas entrevistas cualitativas sugieren las preguntas adecuadas que luego pueden hacerse, con menos detalles para la verificación cuantitativa.
En esta sección mencionaremos brevemente varios usos inmediatos del periódico, que encontramos en las entrevistas. Las citas ilustrativas son típicas de las que aparecen en las entrevistas. Algunos de estos usos corresponden a fines reconocidos del periódico, y otros no.
