Opinión

CUANDO SEA PRESIDENTE

CUANDO SEA PRESIDENTE

Un compañero de trabajo simpatizante del PRD nos enrostró, poniendo en presente nuestro pasado peledeísta, que “Todo el mundo sabía que nosotros robábamos, pero ustedes se pasaron toda una vida diciendo que eran serios, y ahora nos llevan la milla cogiendo lo ajeno, lo que es del pueblo, lo que es de todos”.

La descarga se originó por nosotros haber dicho que el tema programático de esta campaña son las acusaciones de los dos partidos que se disputan el poder, endilgándose cuál ha sido más corrupto en el ejercicio del gobierno. Quién es más “narizú”. Lo triste del caso es que, en lugar de parecer trágicos, por la desgracia que significa para el país que un grupito de menos de 2,000 personas se robe casi el 40 por ciento del presupuesto de la nación, caen simpáticos como cuando el candidato que fue presidente desafía al otro candidato y al presidente actual a un debate a ver cuál es más corrupto.

La respuesta del Mesías evadió la oferta y señal que quería debatir sobre quién ha construido más (asegura haber superado ya a su maestro Balaguer).

La mayor desgracia es que, por no existir una opción decente que pueda ascender al gobierno en esta oportunidad, todo apunta a que por lo menos por cuatro años más asistiremos a este circo de acusaciones y contraacusaciones que no pasarán de los medios de comunicación, y al final se protegerán unos a otros, se adjudicarán contratas y contratos, se perdonarán las ofensas y probablemente se encuentren en Misa curando sus penas y se den el abrazo de la reconciliación, mientras seguirán robando y el pueblo cargando el pesado fardo de sus engaños.

Es tanto el descaro que los blancos y los moraos andan recogiendo todo tránsfuga que ande por ahí, diciendo que es un líder de masas y, aunque en el pasado lo hayan acusado de corrupto o de ladrón, ahora le levantan los brazos reivindicándolos, bendiciéndolos. Mejor aún es escuchar la belleza de expresión de un pastor protestante al que le entregaron una dependencia para que les diera empleos bien remunerados a sus familiares y a los más destacados feligreses de su congregación, cuando mientras pregona que el clientelismo es bueno, porque resulta el pago de Servicios Prestados.

Es menester dejar pasar estos lodos y mirar un poco adelante para preparar una opción decente, como lo fue el PLD de 1990, y limpiar toda esta basura para “cuando sea presidente”.

El Nacional

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