A casi un mes de las votaciones las cosas están definidas: Danilo Medina será presidente y lo acompañará como vice la hoy primera dama Margarita Cedeño. Sin ser mago ya lo había dicho hace un año, cuando corría prácticamente solo, y bien adelante en las encuestas, el candidato del PRD Hipólito Mejía.
En un país donde la actividad política esta totalmente desprestigiada, donde El que tiene más saliva (en este caso más dinero) come más hojaldres y donde numerosos nuevos millonarios invierten parte de sus ganancias en el candidato oficialista, donde gran parte de la propaganda se paga con cuentas públicas y nuestro sistema electoral permite que sean fácilmente identificables los votantes indecisos, los que aún disgustados y hartos del presente gobierno faraónico están dispuestos a vender sus votos cual si fuesen plátanos entregan su cédula mes antes por la mitad de la venta (el monto acordado dependerá de las condiciones del votante y del sector donde viva), y si aún se estima que pueden votar por quien les compra le devuelven la cédula en la fila de votantes entregándole la mitad de lo que le falta e instruyéndole que debe mostrar su voto a uno de los delegados del partido que le compra en la mesa electoral.
A la salida le darán el restante dinero acordado más algún bono adicional que puede ser un pica pollo, una botella de ron, un salami y en algunos casos la promesa de una tarjeta solidaridad, o una bono gas, una inscripción en SENASA o un nombramiento en la Lotería, Bienes Nacionales o en el Ayuntamiento.
A los que se muestran algo reticentes se le hacen algunas amenazas como de quitarle ayudas que reciben o hacerle la vida imposible con el cobro de la luz, los impuestos o soltarle los tigueres del barrio para que le hagan la vida imposible.

