Los pocos que tienen acceso a la opinión de otros andan ahogados tratando de discernir a que lado de la balanza inclinarse ante la reforma fiscal, si ésta es indispensable y si el culpable todavía es Hipólito o esa figura imponderable, infalible, superior a todos de El Mesías.
Agobiados, condicionados a opinar sobre las prioridades sociales que aguizotes como un servidor ponemos en la mesa de debates, los pocos que aún se preocupan por reflexionar sobre ellas andan desorientados sobre si finalmente van a grabar los yaniqueques o si realmente el procurador general de la República tiene los c de llevar a juicio a Félix Bautista, porque al otro ni hablar, El inmaculado, a pesar de habernos convertido a todos en momias, esta por encima de eso, está por encima de ley, está por encima de todos y todas; a veces he llegado a creer que él, también; está por encima del bien o el mal, por encima de Dios.
Pero, por demás, aquellos que se molestan en leernos, en oír o en ver a los que nos creemos dueños de la verdad y andamos de protagonistas en los medios, y siguen cual borregos la desgracia del DENGUE, o que un bienaventurado diga El PLD, que fundó Juan Bosch en 1973, ha cumplido con los compromisos de libertad e igualdad social que soñaba para el país su mentor o al otro iluminado que nos condenó a ser culebras envidiosas de luciérnagas, mientras olvidamos que la dolorosa epidemia de la violencia intrafamiliar es un problema de todos, que requiere atención estatal urgente buscando impedir que se reedite la dantesca imagen de una niña de cinco años observando a sus dos padres muertos porque papá mató a mamá y luego se mató él. Ese problema, que quede claro nos concierne a todos, lo otro, que es monte y culebra es fácil de resolver y lo haremos cuando sea presidente.

