Son tantos los temas para opinar que prefiero, tomando en cuenta que hoy es día feriado, y que es pertinente dedicarse a la vagancia, en prevención de que la PC le hable a uno en protesta emulando al buey aquel del carretero, dedicarme a filosofar un poco y dejar de lado la tragedia de una niña de cuatro años que ni siquiera llegó a enterarse el por qué el hombre que la mató quería matar a su expareja.
Ni él mismo llegó a comprenderlo cuando acabó con su existencia en un acto de justicia. Tampoco vale la pena sentarse a analizar las razones jurídicas o de otra índole que tuvo la fiscal para sacarle las castañas del fuego al que la nombró y fuera su jefe. Mientras el resto de América encarcela, sanciona, extradita y somete al paredón moral a numerosos exmandatarios, aquí nos dan una cátedra de lo que es ser agradecida.
Mucho menos debo escribir sobre el primer round de la pelea entre PROFAMILIA y la Iglesia Católica en torno a la campaña publicitaria sobre educación sexual, fundamentalmente dirigida a adolescentes y jóvenes, ahí si es que metería la pata, pues es Jueves Corpus y cualquier opinión que emitiera en contra de la Iglesia Apostólica y Romana lo menos que me correspondería es la excolmugación, pero no está demás apuntar, a pesar de la justeza de la campaña, que se les fue la mano en la escogencia de los actores y que no son tan educativos sus spots.
Finalmente, y para recordar algo de lo que hacíamos de salud, señalar que mañana es el Día Mundial sin Tabaco y que, dada la desgracia enorme que es para la humanidad su uso, no estaría de más, reflexionar con los hijos sobre este absurdo vicio. Bueno, llené el espacio escribiendo Tirita e moño en este día santo que resulta una evidencia más del hambre vieja del autor de Cuando sea presidente.

